Martes, 23 de enero de 2018 2:33 PM

Tarea Vida o la fábula del queso (+Tuit)

¿Qué hacer cuando se tiene que elegir entre la vida y el sitio donde crecimos? El cambio climático obliga a los pobladores de las zonas costeras de Ciego de Ávila a decidirse, pero…

Cuando Adolfo Hernández Miraye dejó el centro de evacuación para regresar a su casa, en el barrio de Palmarito, faltó poco para que el mar volviera a “tragarse” a Júcaro, de lo mucho que lloró. Aquel día, el huracán Irma ya era agua pasada, pero el hombre intentaba comprender por qué el “vecino de enfrente” había destrozado su hogar de tablas de palma y solo le dejó la piedra en la que, a estas alturas, aún enjuga las lágrimas.

inter tarea vidaAlejandro GarcíaEn esa piedra, Adolfo vivió los minutos más tristes de su vidaCon la desesperanza de quien lo perdió todo, Adolfo imaginó soluciones que, a entender de pescador con seis años de experiencia, parecían brillantes. Tal vez si el Estado construía un malecón para frenar al mar no tendrían la necesidad de abandonar el lugar, total, si el malecón de La Habana ha aguantado muchos ciclones y nadie les ha dicho a los habaneros que no pueden vivir allí, se dijo. “¡Y si en vez de mandarnos para el Macizo Cañero (comunidad Ramón Domínguez de la Peña) o para Venezuela, rellenan la carretera por donde está el tanque del agua, a la entrada de Júcaro, para construir la nueva comunidad! ¿Acaso no tendrían que hacer la misma inversión?”

El delegado de la circunscripción, quien parece dominar a la perfección las afectaciones en Palmarito, acompaña en los recorridos por la zona a cuanto investigador, dirigente o periodista se llegue a Júcaro. Manuel, porque ese es su nombre, ha memorizado los planes o medidas a tomar para el bienestar de los pobladores, sin embargo, dice que de donde vive hace 16 años no se va.

Al igual que Adolfo, tiene sus teorías de un soñado malecón que impedirá al agua destruir las casas “porque mire, a las de bloques no les hizo nada” y ese bendito muro debe llegar sí o sí.

¿Sabes qué es la Tarea Vida?, preguntaba la periodista a cuanta persona decidía entrevistar. ¡No!, le respondían todos, sin excepción, y allá iba ella a explicarles que es un plan de Estado para enfrentar al cambio climático y que pone su atención en los poblados costeros con riesgo de desaparecer, permanentemente, para el año 2100.

Vea aquí más sobre la Tarea Vida

“Ah, sí, la idea de sacarnos de aquí —dice Víctor Morales Suárez—. Mira mijita, yo no creo mucho en el cambio climático, tengo 75 años y para cuando el mar tape todo esto, ya no voy a existir. Así que, mientras tanto, me quedo en mi Júcaro, reuniendo un dinerito para comprarme una casa en Ciego. Fíjate que yo pasé el ciclón en mi casa y el agua me llegó hasta la cintura, y si pude aguantar eso, que vengan más Irmas si quieren.”

LA CRUDA REALIDAD

En el Departamento de Ordenamiento Territorial y Urbanismo de la Dirección Provincial de Planificación Física hay una mujer a la que el mar le trae buenos y malos recuerdos. Nacida en el poblado avileño de Punta Alegre, Marilín González Silva, hoy Especialista Principal, nunca pudo bañarse sola en las aguas que acariciaban el patio de la casa porque su madre, sabia como todas, le advertía de los peligros que corría.

Con una lista mental de las reclamaciones que los habitantes de Júcaro le han hecho, Marilín advierte que “es muy difícil marcharse para dejar atrás tus raíces, tus tradiciones pesqueras, aunque conservar la vida debiera ser el primer pensamiento.”

inter tarea vida punta alegreAlejandro García Irma fue la gota de sudor en la frente de Punta Alegre, que por suerte hoy respira aliviadaSegún los estudios de vulnerabilidad al cambio climático, vinculados al Proyecto Ocho, son Punta Alegre, Máximo Gómez y Júcaro los asentamientos humanos costeros de mayor riesgo en Ciego de Ávila, mientras que Manatí, en el municipio Morón, es un área de influencia costera que, aunque distante del mar, quedará incomunicada cuando este absorba la única vía por la que se puede acceder.

“Venga acá periodista, ¿y por qué a la gente de Punta Alegre los van a dejar donde mismo; están reconstruyendo sus casas y a nosotros aquí en Júcaro nos prohíben levantar con bloques las que se nos cayeron?”, preguntó, como quien no quiere las cosas y sí las quiere en verdad, Yaisel Morales, el dulcero de Júcaro.

“Lo que sucede en Punta Alegre es totalmente diferente —explica González Silva—. Al encontrarse situada en una elevación con una pendiente bastante inclinada, es imposible que el mar azote con la misma intensidad con la que destruyó a las casas situadas en la línea costera.

"Las que sufrieron derrumbe total no se vuelven a fabricar en igual localización, para ello se destinó un terreno de pelota, en una zona alta, donde se levantarán viviendas del tipo dúplex pareadas.”

Júcaro resulta la parte más complicada del rompecabezas. En esa comunidad, robada al mar por el hombre, la altura del suelo con respecto al nivel del mar es de 0,1 a 0,5 metro, en la zona más baja. Por eso, para la gente que al abrir la puerta de su casa puede ver el mar, quienes viven a la entrada, cerca del tanque del agua, son privilegiados.

Dicen que cuando la cosa se puso fea durante el huracán, el mar no tuvo el valor de tocar la carretera y cuando llegó la calma, y las personas retornaron a sus hogares, las únicas casas secas eran las de la entrada. Mas, Marilin solo confía en lo que le dice la ciencia porque sabe que el mar, tarde o temprano, siempre regresa a recuperar lo que es suyo y los estudios demuestran que por mucho malecón y relleno que se haga, para 2100, aunque parezca imposible, de Júcaro solo quedará la carretera. ¡Ah! y el nombre.

“DETALLES” POR CAMBIAR

Si bien cuando se está dentro del problema no se ve con claridad la solución, desde afuera, a veces, se torna más fácil. Porque el delegado del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) en la provincia, Rafael Pérez Carmenate, ha estado al pendiente de todas las investigaciones y ahora fiscaliza el proceso de rendición de cuenta de los organismos y entidades involucrados en el enfrentamiento al cambio climático, entiende con claridad lo que, inevitablemente, va a pasar.

No solo debiera preocuparnos el hecho de que los niveles del mar aumentarán, aparejado a ello “los procesos de sequía generan la irrupción de la cuña salina en el manto freático, comprometiendo el agua potable destinada al riego de las plantaciones, a la producción de alimentos y a los consumo humano y animal”, comenta Pérez Carmenate.

Pero María del Carmen Sánchez no tiene idea de qué es la cuña salina o de por qué el mar sube sin ella darse cuenta. Ni el agua salada puede sentir en sus pies, a causa de los muchos kilos de más que le impiden caminar y porque su esposo, quien lleva una lámina de platino en la cabeza, necesita como ella de un lugar seguro para vivir.

En un primer momento, casos como este serán prioridad e irán para la comunidad del Macizo Cañero, a vivir en los edificios que allí se construyen. Quienes por esfuerzo propio puedan agenciarse la construcción de sus casas en Venezuela, se beneficiarán de una localidad que posee su propio hospital, instituciones educacionales, además de espacios para la recreación.

Ahora, supongamos que los jucareños ya se adaptaron a vivir en sus nuevas residencias. ¿De qué vivirán? ¿Cuáles serán sus nuevos trabajos?

Alexis Portuondo Brizuela, Director Provincial de Trabajo, comenta a Invasor que, actualmente, hay empleo disponible para todo el que lo desee y, a su entender, algunas de las causas que conllevan a no solicitarlos son la poca remuneración económica y la lejanía de sus hogares.

A pesar de las explicaciones, quienes hoy aún viven en Júcaro continúan con la misma duda. ¿Qué pasará con las casas que sufrieron derrumbes parciales y que en primera instancia no serán priorizadas, cuando azote otro huracán tanto o más fuerte que Irma?

La sensación de que quien dicta las medidas no se afecta en lo absoluto siempre va a existir entre los que deban acatar el cambio. Y hay que comprender que si estuviéramos en su posición no sería para nada fácil. Sin embargo, la vida impone retos que nos hacen pensar en aquella fábula en la que personas y animales luchan por alcanzar su objetivo final: el queso. Porque el queso significa todo aquello a lo que se desea llegar, la salud, el progreso, un nuevo trabajo… y porque para lograrlo, hay pequeñas cosas en nosotros que deben mutar.

Nos enseña la fábula  que el cambio es un hecho y preverlo a tiempo, una necesidad. A la transformación hay que controlarla, adaptarse y disfrutar de ella, hay que vivir el cambio y prepararse para otro, porque como todo en la vida, puede desaparecer. El punto está en no resignarse a lo que vendrá, sino aceptar que nada es estático.


Comentarios  

# Ernesto René Salcedo Rocha 12-01-2018 13:17
Excelente trabajo , la mayoría de la popblación y menos los vulnerables , no conocen la TAREA VIDA , considero debe llevar un porograma de comunicación ....no campaña , son dos cuestiones muy distintas en el palno científico y metodológico de la planificación en temas comunmicativos o en todo proceso de Comunicación .
Te reitero buen trabajo y con datos y comparaciones muy reales ....
Gracias por informar al pueblo de esa forma .
Prof Ernesto Salcedo .
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# barbaro martinez 12-01-2018 18:28
cuando sacaron a los que vivian en el escambray crearon lugares con condiciones geograficas mas o menos parecidas.
le RONCA el MANGO, que te manden para el macizo CAñERO a quienes siempren han VIVIDO mirando el MAR.
los daños PSICOLOGICOS son BRUTALES y si son personas mayores mas.
tu sabes como TERMINARA la historia VENDERAN lo que le construyan y se iran para otro sitio.
y no hay algun lugar mas cerca ?

brmh
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