Ser periodista Pluma Este 14 de marzo, Día de la Prensa Cubana, no puedo escapar a la tentación de escribir acerca de cuánto significa la profesión que ejerzo.

Desde niña me gustó escribir, pasión que compartía con la de dibujar y la de jugar al ajedrez. Mis asignaturas favoritas siempre fueron Literatura, Historia y Español.

Con el paso del tiempo continuó mi afición por las Letras. Fue mi padre, Hernando Hernández Vega, cronista voluntario por muchos años, quien me sugirió un día que estudiara Periodismo.

Cursaba yo la enseñanza secundaria y soñaba con ser una de esas deportistas que admiraba. Recuerdo que jugaba voleibol, a pesar de mi estatura normal, y me extasiaba con los éxitos de Mercedes Pomares, Mercedes Pérez, Lucila Urgellés y otras jugadoras estelares de este deporte.

Mi padre me dijo: “estudia Periodismo y podrás unir tu amor por escribir con tu pasión por el deporte”. Años más tarde opté por esa carrera y la cursé en la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba.

Aprendí que la vida es más amplia que el universo deportivo en esa casa de altos estudios y, después, en el periódico Invasor, el único centro laboral que he tenido desde que comencé a trabajar el 4 de septiembre de 1987.

El periodismo, "ese privilegio extraordinario", al decir de una famosa colega, Oriana Fallaci, me ha permitido, a lo largo de casi 30 años, reflejar la cotidianidad en diversos sectores de la vida económica y social de Ciego de Ávila .

Me ha posibilitado compartir vivencias con obreros, campesinos, deportistas, médicos, ingenieros, profesores, arquitectos, estudiantes... siempre con el objetivo de mantener informada a la población.

También, me ha permitido ejercer el criterio y realizar reportajes sobre importantes temas de diversas ramas, tanto de la economía como de la sociedad.

Nunca podré olvidar el 17 de mayo de 1996, cuando esta profesión me dio el inmenso privilegio de conversar con Fidel, sentir su mano puesta en mi hombro, mientras me respondía algunas preguntas, con su habitual manera de explicarlo todo y de, a la vez, indagar sobre la marcha de la conversación.

Muchas veces el periodista se ve solo ante el papel en blanco que, implacable, nos desafía a no emborronar en vano las cuartillas. Entonces, con mayor o menor talento, pero siempre desde el corazón, salen las palabras que conforman las páginas de una información, un comentario, una entrevista, un reportaje...

Nuestro José Julián Martí Pérez la ejerció con maestría y dedicación; Gabriel García Márquez dijo que era la mejor profesión del mundo. Ser periodista es dejar el alma en cada línea, siempre con la verdad, en pos de estar siempre en contacto con la vida.

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Comentarios   

0 #1 noralba 15-03-2017 03:02
muy bonito e interesante su artículo,felici dades doble
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