Gretel el amor se hace a todas horas¿Y qué haremos tú y yo el 14 de febrero, que es el Día del Amor?

—Una fiesta. Vamos a comprar dos pizzas. Una pa’ ti y otra pa’ mí, y así tú no tienes que cocinar.¡Ay, qué rico!

—Pero...¿y cómo sabes tú que las pizzas van a estar ricas?

—No, mamita: ¡Qué rico es el amor!

Gretel hace muñecos de plastilina y pide una foto antes de romperlos, “pa luego poder verlos otra vez”.

Ese fue el preámbulo en mi Día del Amor, y esa que hablaba fue (y es) mi amor.

La idolatría que se instaló, justo cuando cesaron los dolores del parto, me ha llevado a creerla especial. Aunque sé que probablemente exagere y solo sea una madre “rechocha” interpretando la espontaneidad de Gretel con “moralejas” que quiero (y necesito) ver, estoy más inclinada hacia la tesis de que tengo una hija lumbrera, capaz de hacerme entender que el amor se hace a todas horas. (Y entiéndase por hacer el amor, precisamente eso: hacerlo, construirlo).

Ese amor nuestro a veces huele a pizza o sabe a beso; otras, es un amor inquieto o en calma, pero siempre un amor. Y cuando así no lo siento me digo que debo aguzar mi inteligencia, que debo incomprender sus mensajes y la malcrío porque es mentira que las madres sabemos amar a la medida, sin excesos, y que los regaños y la pose recia se nos dan facilito. Yo finjo, y debo hacerlo fatal pues ella me inquieta, “¿por qué estás hablando extraño?”. Entonces, sonrío de espaldas, a sabiendas de que "extraño" significa que hablo grueso, que me lleno de carácter y que soy Otra que reaparece de vez en cuando, y solo cuando sus locuras lo justifican. Así, me boicotea y me deja ensayando antes de volver al “escenario” donde una madre hace de mala y posterga los aplausos que un día le darán por lo contrario, por buena.

Con tal certeza, me compadezco de la nalgada que le arranca las lágrimas o del regaño que le quiebra la libertad que no tendrá al crecer. Ha de saber algún día que le evitaba confrontar en exceso la jurisprudencia de la sociedad, aunque ya domina frases como: “Las niñas sí podemos jugar con los varones y sí sabemos hacer lo mismo que ellos, y cuando sea grande, mejor, porque podemos parir niñas y ellos no saben hacer eso.” He de aclarar que la última parte de la oración no se la enseñé yo, que bien podría... A esa conclusión llegaría después de convencerse de que por el ombligo de su papá no pudo nacer. Precisamente por “leyes” como esas, mis abuelos se van a morir convencidos que “los niños de hoy en día nacen sabiendo”.

Yo los contrarío un poco, les digo que no es para tanto, pero que sí aprenden veloces y nos enseñan mucho. Les hago el cuento de las pizzas, de cómo ella ve el amor a toda hora y les hablo del “nuevo” significado de “hacer el amor” para que no se escandalicen de antemano, y no crean que me he inventado la metáfora por ser yo una mujer sin novio. Ellos lo entienden al instante, pero pobre de aquel que no comprenda a mi hija. O a su madre.

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Comentarios   

0 #6 Maritza 17-02-2017 21:43
Bellísimo mensaje de amor. El mejor de los amores: el de un hijo (a) y una madre. Me recordaste mis años "sin novio" y Frank David y yo solos. No tengo que desearte algo superior a lo que ya tienes: el corazón lleno de figuritas, palabras en un lenguaje que tú solo entiendes y el "abrazo de oso" de tu hija. Me emocionó tu texto. Así debe ser el periodismo que hagamos: que llegue directo al corazón. ¡Toda la felicidad para ti y para Gretel!
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0 #5 CARLOS ELIAS GLEZ MO 17-02-2017 14:30
MARAVILLOSO TE QUIERO CONOCER
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0 #4 Danyer Columbié Sour 16-02-2017 15:13
Hola Katia, Muy certera tu reflexion, de lo mejor que he leido sobre el tema. Mujer sin novio. Bueno, hasta el dia de hoy has estado sin novio por una sola razón, y es que lo bueno estaba por venir, y solo la vida te ha estado preparando para ello. Tu realidad está a punto de cambiar y me enorgullece ser partícipe de la misma. Mereces ser feliz. Besos desde el este de Cuba.
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0 #3 Daily 15-02-2017 19:32
GENIAL!!!!!
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+1 #2 Julian 14-02-2017 21:57
Es gozozo leerte siempre que recurres al leitmotiv de tu hija..y a la enjundia de tu pluma..o teclado
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+1 #1 Filib 14-02-2017 19:20
Bellísima crónica. Si yo pudiera, la entregaría a cada humano, sería un paliativo en medio de tantos sesastres naturales y sociales.
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