260px 9 de AbrilCiego de Ávila evocó ayer a los mártires de la Huelga Revolucionaria del 9 de abril de 1958, protagonizada en toda Cuba por centenares de obreros humildes, con el objetivo de derrocar la dictadura de Fulgencio Batista.

En la antigua planta de energía de Vicente, uno de los principales sitios de esta operación en la provincia, los trabajadores del sector eléctrico rindieron homenaje a Eugenio Conte Ramos, José Ascanio Pérez, Esteban López Ayné, el jefe del grupo Raúl Martínez Alfonso y Cloroberto Echemendía, avileños que perdieron sus vidas ese día.

Durante la huelga, el Movimiento 26 de Julio de la provincia logró la inutilización de los equipos de la planta, la cual estuvo dos días sin poder generar electricidad, e impidió que el ingeniero del lugar comunicara a sus superiores lo sucedido.

Luego del hecho, los atacantes interrumpieron el tránsito en la Carretera Central, en la zona de Gaspar, donde también fue quemada una guagua  la noche anterior y casi la totalidad de los cañaverales de las colonias cercanas.

Rafael Guillermo Noa de la Paz, participante en las acciones de esa jornada, recordó que el 9 de abril de 1958 en Ciego de Ávila se sintió el calor de la huelga dirigida por el Movimiento 26 de Julio.

“A 59 años de aquella gesta, en la que perdieron la vida muchos cubanos, ratifico mi compromiso y voluntad de seguir fiel al legado del Comandante en Jefe Fidel Castro, quien siempre nos enseñó que nuestra fortaleza es la unidad”, manifestó Noa de la Paz.

Integrantes de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana en Ciego de Ávila realizan exposiciones de libros, fotos y documentos relacionados con la fecha, y conversatorios con jóvenes y pioneros, informó Víctor Morgado Espinosa, jefe de la secretaría Patriota en la provincia.

Aunque el suceso no alcanzó el triunfo deseado a causa de detalles tácticos y organizativos, sí demostró la pujanza popular que pretendía paralizar al país contra los vejámenes del gobierno de Batista.

Después del triunfo de la Revolución la planta de Vicente se convirtió en una subestación de 220 kilovoltios que sirve de enlace entre las líneas de transferencia del oriente al occidente de Cuba.

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