Itinerario a la inmortalidad Assef• El 13 de marzo de 1957 un comando del Directorio Revolucionario ocupó Radio Reloj. Dos jóvenes de Ciego de Ávila: Pedro Martínez Brito y José Assef Yara, participaron en la gesta

En un sótano del Vedado, Calle 19, entre B y C, integrantes del Directorio Revolucionario (DR) intentan dormir. José Antonio Echeverría, máximo dirigente de la organización, agotado por un ataque de asma y la intensa actividad cae en profundo sueño. Faltan poco más de 24 horas para ejecutar una de las acciones más audaces de la historia de Cuba.

Assef Yara rememoraba años después: “(...) era asmático y el asma no lo dejaba conciliar el sueño. El frío en aquel sótano era mortal para él. Poseíamos una sola cama. Él siempre quería darme la camita y yo, que él la cogiera. Acabamos por dormir los dos en el suelo (...). En todo ese tiempo hicimos dos o tres salidas, siempre enmascarados (...) José Antonio con bigote y gorra como si fuera un guagüero. (...) se sentía molesto con él mismo. Su palabra empeñada de hacer una acción que coincidiera con el desembarco: eso lo atormentaba y tenía una preocupación grande. Porque son pocos los jóvenes que, a esa edad, pensaran con esa proyección y esa profundidad. Y un hombre de las condiciones de él, cuando empeña una palabra no es fácil convencerlo. Muchas veces yo le aconsejaba: ‘Gordo, tranquilízate, en cualquier momento podemos salir’.”

LOS HECHOS

El 13 reciben la confirmación. Batista está en Palacio. Julio García Olivares organizó el plan para ocupar Radio Reloj; de allí Echeverría pronunciarían una alocución al pueblo de Cuba. Informaría el suceso. Convocaría a la lucha.

Parte la caravana. En la vanguardia un Oldsmovile, conducido por Humberto Castelló, lo acompañan Enrique Rodríguez Loeches, Aestor Bombino, Martínez Brito y Assef. Los avileños, armados de pistola, serían los primeros en bajar cuando llegaran a la puerta de la CMQ en M. Controlarían el vestíbulo, la entrada del elevador y la escalera.

Protegerían la llegada de José Antonio. Los demás miembros de este grupo continuarían hasta 23, cerrarían la calle. Llevaban las mejores armas. Si veían una patrulla abrirían fuego.

En el segundo carro, un Ford, se trasladan José Antonio, Fructuoso Rodríguez y Joe Westbrook. Cierra la columna el auto con Julio García Oliveras, Antonio Guevara, Héctor Rosales, Mario Reguera y Juan Nuiry.

Itinerario a la inmortalidad Martínez BritoSin grandes contratiempos, Assef Yara y Martínez Brito cumplen su misión. A las 3:22 pm, los locutores Héctor de Soto y Floreal Chomón Mediavilla informan que el Palacio Presidencial ha sido atacado.

Emocionado, toma los micrófonos José Antonio: “Pueblo de Cuba. En estos momentos acaba de ser ajusticiado revolucionariamente el dictador Fulgencio Batista. En su propia madriguera (...) el pueblo de Cuba ha ido a ajustarle cuentas.”

La transmisión es interrumpida. Hay que retirarse. Assef se dirige al carro donde había venido: “(...) José Antonio me gritó: ‘¡Moro, ven tú conmigo!’ Le dije a Pedro Martínez Brito, que estaba cerca, que le dijera a Castelló y a Enrique Rodríguez que arrancaran, que José Antonio quería que fuera con él. (...) Cuando yo monto en el asiento trasero del auto y cierro la puerta, tiene un pie afuera y la puerta suya está abierta todavía. Algo observaba él, pero el chofer del carro arrancó. Él grita ‘¡aguanta!’ Y al instante yo exclamo: ‘¡aguanta que matas al gordo!’”

El auto reanuda el recorrido rumbo a la Universidad. Una patrulla se acerca. Chocan los dos vehículos. Los policías disparan. Echeverría avanza hacia el patrullero disparándole varias veces. “Yo le dije a Fructuoso: el gordo va herido —rememoró Assef. Resaltaba mucho, en la media blanca de su pie derecho, la mancha de sangre. La herida pudo haber sido provocada por un disparo escapado o tal vez, al subir al auto en la CMQ. Cuando José Antonio llega hasta la perseguidora, cae; se incorpora por la puerta del chofer, que está abierta, se agarra a ella, le dispara al chofer. Es ahí cuando recibe un rafagazo enemigo.”

Assef Yara y Martínez Brito lograron burlar la tenaz persecución a que fueron sometidos los sobrevivientes. El último de ellos, cayó el 10 julio de 1958, en el Vedado, al ser descubierto su refugio.

El Moro pudo servir a la Revolución como médico y dirigente. Cumplió misiones en Siria, Perú, Nicaragua y Honduras. Falleció el 4 de diciembre de 2001.

Fuentes:
Miriam Zito: Asalto, Editora Abril, La Habana, 2001.
Ernesto Álvarez Blanco: La Toma de Radio Reloj y la muerte del eterno presidente de la FEU, elcardenense.blogspot.com

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