MELLAFundada por Julio Antonio Mella, el 20 de diciembre de 1922, la Federación de Estudiantes de la Universidad de La Habana tuvo, desde sus orígenes, en su ideario y praxis, el antimperialismo. El hecho de que Cuba era un protectorado de los Estados Unidos, según unos historiadores, o colonia yanqui de acuerdo con el criterio de otros, determinó el devenir de los jóvenes.

Letra muerta, durante 20 años, fue el Tratado Hay-Quesada. Firmado en 1904, por el secretario de Estado de Estados Unidos, John Hay, y el ministro plenipotenciario de Cuba en ese país, Gonzalo de Quesada; establecía la devolución al pueblo cubano de la Isla de Pinos. El Senado yanqui esperó hasta el 13 de marzo de 1925, para aprobar el convenio.

El presidente Alfredo Zayas, quizás el más servil de todos en la historia nacional, a los intereses de Washington, organizó una manifestación. Quería agradecer al vecino del Norte el “noble” gesto. Entonces entraron en escena los estudiantes. Mella relata lo acontecido en una carta que publicó El Libertador, periódico que se editaba en México, en el mes de mayo de 1925:

“Formamos un comité Anti-Imperialista en la Universidad y nos lanzamos a la acción. Un manifiesto duro y cortante como la verdad de nuestra situación internacional vió la luz, y con él conseguimos que ninguna colectividad estudiantil y obrera se adhiriera a la manifestación de obligatorio y oficial servilismo. No contentos con esto, lo repartimos en la manifestación, junto con los gritos de protesta contra el imperialismo y la sumisión del Gobierno esclavo de Cuba. Fuimos presos varios estudiantes y juzgados ante lacayuno tribunal que nos condenó a 25.00 pesos de multa a cada uno. El pueblo nos esperaba junto con los camaradas estudiantes a la salida del juicio, y organizamos una manifestación de protesta, que recorrió las calles de La Habana, dando gritos contra el imperialismo yanqui y el gobierno, siendo disuelta a palos y tiros frente al Palacio Presidencial, después de una refriega con la Policía”.

El Comité Antimperialista lo integraban Francisco L. Rodríguez, Emilio Álvarez Recio, Julio Antonio Mella y Aureliano Sánchez Arango. ¿Qué decía el manifiesto, calificado como duro y cortante?

1- "El darnos la Isla de Pinos es un acto natural, siempre fue nuestra. Solo los que nunca han hecho Justicia, como nuestro gobierno, pueden asombrarse y regocijarse servilmente por este acto de hipócrita Justicia.

2- "La Isla de Pinos es de Cuba, pero Cuba no es libre. Los capitalistas yanquis, con sus dineros, poseen la tierra de industrias, esclavizando al pueblo, y el gobierno de Washington con la Enmienda Platt y el abuso de su fuerza, tienen convertida a la Isla en una colonia. Recordad a Magoon, el primer ladrón interventor, a González, el que ordenó el asesinato de cubanos y a Crouder, el amo de Zayas en un tiempo, hoy su esclavo por el soborno.”

No faltó el mensaje de condena a la dominación imperial en otros países:

“¿Por qué no da la libertad a Puerto Rico y a Filipinas que luchó tanto como nosotros por su independencia? ¿Por qué no devuelve los estados robados a México y Panamá? ¿Por qué promueve la lucha entre Chile y el Perú con el laudo de Tacna y Arica?”

Incluía, además, un párrafo que puede dirigirse a ciertos sectores de dentro y fuera del país en la actualidad:

“¿Qué pensáis, señores de la farsa? ¿Qué esperáis esclavos cochambrosos, acaso queréis que os ayudemos a congraciaros con vuestro amo, galeotes? Porque habéis perdido vuestra dignidad ¿tenéis derecho a suponernos desprovistos de la nuestra, coyotes? ¿Qué recompensa esperáis por vuestro servilismo eunucos? ¿Sois por ventura imbéciles que no estáis en el juego? ¿No veis sus cartas signadas?, o es que las vuestras también lo están, tahúres? ¿Sois tan bellacos que recibís los treinta dineros por vuestro crimen, iscariotes? ¿O tan ciegos que no veis su látigo, cretinos?”

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