batalla de mal tiempoEl 15 de diciembre de 1895, la columna invasora avanzaba en dirección noreste, próxima a Cruces, al frente de la cual marchaban el General en Jefe Máximo Gómez y el Lugarteniente General Antonio Maceo, luego de alcanzar victorias de relativa importancia en Iguará, Casa de Tejas, Manacal, Lomas de Quirro y Siguanea.

En la extrema vanguardia el teniente coronel José Loreto Cepero, al frente de 40 jinetes, había recibido la orden de Gómez de cargar contra el enemigo inmediatamente que lo detectara. Maceo va en la vanguardia, en el centro lo hace Gómez y el general de brigada Luis de Feria lo hace en la retaguardia.

Ese mismo día, la columna española del teniente coronel Narciso Rich había partido de Cruces y se dirigía hacia el sur. Esta unidad estaba integrada por dos batallones de Bailén, dos de Canarias y una sección de caballería de Montesa, en suma, unos 550 hombres. Simultáneamente y al mando del coronel Salvador Arizón, con cerca de
1 500 hombres, marchaban a cierta distancia de la unidad del teniente coronel Rich.

Todos tenían la tarea de bloquear accesos a la zona azucarera de Cienfuegos y evitar cualquier ataque a esa ciudad por el ejército. Entre las dos fuerzas sumaban aproximadamente unos 2 200 hombres.

Rich se localizaba a un kilómetro de Mal Tiempo, y el resto de las tropas estaban por el ingenio Andreíta.

El teniente coronel José Loreto Cepero avanzó por el callejón Palenque y por ese mismo lugar, pero en sentido contrario, se aproximó Gómez, que informado de la presencia de los peninsulares, conferenció con Maceo acerca de la táctica a seguir. El Lugarteniente General dispuso redoblar el fondo de la columna. El encuentro era inminente. La sorpresa fulminante se esfumó.

Los disparos de las armas mambisas comenzaron y la columna hispana formó sus cuadros defensivos, táctica considerada efectiva en la Guerra de los Diez Años, pero ahora el ataque de los patriotas los había desarticulado totalmente.

El General en Jefe, en correspondencia con lo acordado con Maceo, ordenó el toque a degüello, y seguido por 250 jinetes lanzó una carga al machete. Los fusiles de los hispanos no pudieron contener al contingente de Máximo Gómez. Con aires impetuosos penetró la defensa enemiga y el machete empezó a dejar su huella en los cuerpos que rodaban por tierra.

La coherencia en las filas españolas no existía. Su resistencia era desordenada.

Mientras el Titán de Bronce, con el regimiento Céspedes, trataba de eliminar el obstáculo de una cerca de alambre que se interponía en el frente y un flanco de la columna adversaria. Una vez que el camino fue despejado, arremetieron con tal furia que los españoles salieron en desbandada.

El interés de los cubanos se concentró, entonces, en contener el avance de los coroneles Arizón y Rich; en tanto Maceo brindaba apoyo al regimiento Honorato. La caballería mambisa se esforzó por cargar, pero los cuadros españoles la frenaron con fuego nutrido. Por su parte, la infantería criolla hacía estragos en la tropa enemiga desde posiciones tácticas.

Gómez, en una acción complementaria, atacó y destruyó una locomotora y coches que conducían 800 efectivos refuerzos. Estos se atrincheraron en el ingenio Teresa y el Generalísimo decidió no entablar combate.

En el Combate de Mal Tiempo los mambises ocuparon 210 fusiles, cajas de municiones, la bandera del regimiento Canarias y botiquín médico. Las bajas españolas ascendieron a unas 300, de esa cifra 147 muertos. Los cubanos solo registraron cuatro caídos y 42 heridos.

Como hecho significativo resulta necesario subrayar que en Mal Tiempo quedó destrozada la leyenda de la invulnerabilidad del cuadro español. Quizás la clave del éxito militar la proporcionó Máximo Gómez, cuando expresó: “Yo sabía que eran Quintos y que no podrían resistir nuestra carga al machete”.

Esta victoria posibilitó la aproximación al territorio matancero de la columna invasora con un incremento sustancial de armas, cartuchos de guerra y caballos. Esta acción de guerra se inscribe entre las más importantes no solo de la invasión sino de toda la campaña y también de la historia militar de Cuba.

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