ivette cepeda teatro principal de ciego de avila 1• En la última noche del Festival Piña Colada 2016, Ivette Cepeda obsequió a Ciego de Ávila y, en cambio, les robó el corazón

Si en lo adelante le faltara a la ciudad de Ciego de Ávila un latido, el corazón, hasta las lágrimas, digan que la culpable es Ivette Cepeda. Fue un lunes que, vestida de aplausos, se llevó el alma y la emoción de la gente en sus maletas. Y aquí estamos, esperando a que vuelva, para retomar el andar acompasado de la sangre que bulle cuando ella canta.

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Ivette salió a escena y estalló la ovación. Nunca había estado en Ciego de Ávila, pero ¿acaso esa razón no pesa demasiado cuando la que está delante es una artista completa, dueña de un timbre cálido, a ratos dulce como nana para dormir, y a ratos tempestuoso, temperamental, como de otro tiempo?

Una falla en el sistema de audio pareció demeritar el inicio, mas no pudo. ¿Quién o qué podría minimizar el goce, la exaltación, el privilegio? Tengo la certeza de que si, por algún fatídico imprevisto, hubiera fallado definitivamente el sistema de amplificación, ella hubiera continuado y el público le respondería igual.

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Porque con Ivette Cepeda hasta el mármol de Carrara que adorna el teatro Principal se estremece. No hay forma de quedar inmóviles cuando en su voz vibran temas de Pablo Milanés, Juan Formell, Silvio Rodríguez, Tony Pinelli o Joaquín Sabina. Ella misma sintió el escozor en la garganta, la puja entre el llanto y el canto, las ganas de dejarse llevar, como el público, con esos versos finales: lo que quiero, muchacho de ojos tristes, es que mueras por mí...

“Es que hay algo lindo que viene desde ustedes, es muy fuerte”, dijo mientras perdía brevemente la letra en Tal vez y se enjugó una lágrima. En los palcos y lunetas el público hizo lo mismo. Luego estallaron, otra vez, los aplausos.

ivette cepeda teatro principal de ciego de avila 2Ha confesado que la música nació con ella, aunque primero fue maestra. Que su abuela paterna era respetadísima soprano en su natal Sancti Spíritus y que otros torrentes familiares desembocan, también, en el arte.

Y de esa suerte de simbiosis entre la herencia, el talento para interpretar y la vocación de darse a los demás que impregna el magisterio es producto esta mujer que enamoró, no encuentro otra palabra mejor, a Ciego de Ávila, en la última noche del Festival Piña Colada 2016.

Casi dos horas estuvo Ivette sobre el escenario, acompañada del grupo Reflexión. De sus discos Una ventana entre dos (2011), Miracle (2012) y Estaciones (2010) regaló varios de los temas más conocidos y queridos, que no por eso dejaron de sorprender, pues salvo por uno que otro giro, y la propia letra, pareciera que son canciones acabadas de nacer. Tú eres la música que tengo que cantar, A mi lado, Contigo, Perdóname Conciencia, Lo material, Tal vez, Son desangrado...

Pero también compartió las composiciones aunadas en País (2013), su más reciente fonograma. Una tras otra, sin prisas, quedaron en el aire las canciones, como bruma espesa que obliga a permanecer. Fue un momento en el que Ivette se permitió decir más, decir que ama a Cuba desde las entrañas, y que la ama completa, sin orillas, sin fracciones, sin rencores. Con Alcé mi voz trajo del silencio y el recuerdo a Celia Cruz, a Olga Guillot, La Lupe y Celeste Mendoza; el aplauso cerrado y la ovación confirmaron que, aunque no se escuchen en la radio, no hay olvido.

Después prometió regresar. Y más le vale, porque detrás dejó una ciudad y su gente con la sensación de haber vivido un momento especial e irrepetible, y a la espera, casi exigiéndole el retorno, acaso la única manera de recuperar el aliento, el latido, el corazón.

Vuelve pronto, Ivette.

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Comentarios   

+1 #1 Midiala 05-04-2016 20:36
Desde mi luneta, apuntes para un festival…

El festival Piña Colada evento anual que inunda de música buena y fusionada la provincia de Ciego de Avila durante el mes de abril, trajo este año vientos de renovación y sabor a fruta fresca, no solo por la variedad y calidad de artistas que se presentaron sino por el ambiente musical que permeó la ciudad durante los días, quiero comentar como espectadora, solo como eso, sin mas pretensiones, lo sucedido durante cinco moches en el coliseo de nuestra ciudad, El teatro Principal, la divulgación, pienso fue el talón de Aquiles, considero que a un público provinciano sin una vida cultural intensa, hay que prepararlo para grandes eventos como este, no para inocular preferencias sino para animarlo para lo que se avecinaba, ilustrarle todo lo que pudieran encontrar cuando se abriera el telón, la primera noche rompió Pancho Amat y su Cabildo del Son, figura a la que estaba dedicada el Festival, el teatro estaba semi desierto y como bien dijo el artista para su beneplácito estábamos los necesarios, el maestro desplegó toda la destreza que lo han situado en un lugar tan especial del panorama musical cubano y desde los primeros acordes contagió a los espectadores con sus geniales improvisaciones y desafíos armónicos con la trompeta y la percusión, mención aparte para los cantantes, cada cual en su estilo se paseó con limpieza y dominio vocal por las principales melodías y pudimos disfrutar de canciones antológicas del grupo y versiones de clásicos que con el toque mágico del tres pusieron a bailar a todos, sin excepción. La segunda noche estuvo reservada para Raúl Paz, por supuesto era de esperar un lleno completo luego de sus últimos discos que a golpe de audiovisuales están en el gusto popular, el artista se hizo dueño de la escena con toda la energía que suele poner a sus presentaciones y con arreglos acertados mantuvo de pie el auditorio. Interactivo llegó la tercera noche y sorprendió a conocedores y escépticos, Robertico Carcases, Francis del Rio, Tamny y Telmary no dejaron dudas dominaron la noche y desde una versión de lujo de la antológica Marilú, hasta Qué equivocao estas… desplegaron adrenalina y eliminaron las barreras de la edad
La cuarta noche fue la de Polito Ibáñez, esta vez entre paz y juicio, se entrelazaron letras inteligentes con las metáforas más audaces y con la sencillez de un artista que disfrutaba su entrega tanto como nosotros su música, no faltaron las canciones imprescindibles y algún estreno que todos agradecimos y constatamos la buena salud de su calidad como compositor, para cerrar con broche de oro la quinta noche fue dedicada a Ivette Cepeda, les confieso que fui tras las maravillosa voz de Tu eres la música que tengo que cantar pero descubrimos una mujer con una sensibilidad sin límites, a punto de deshacerse en cada canción, poniendo no solo esa gran voz sino el corazón, les digo sin temor a equivocarme que Ivette nos hechizó , regó polvos mágicos en el teatro y todos la amamos en cada nota, por cada lágrima que en su momento derramó, por su bondad hacia los que no queríamos dejarla ir a pesar de su cansancio ,porque es la ternura mas allá de cada canción …
Ojala el nuevo abril, el próximo festival destroce de una forma tan atrevida, férvida, feliz y alocada la paz de estas tranquilas y predecibles noches provincianas.
Diana Rosa Dobao
Especilista Comercial
CIMEX Ciego de Avila
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