Lunes, 24 de septiembre de 2018 12:16 AM

Medicina “pequeña”

Una mirada a los resultados del servicio de Neonatología en el Hospital General Docente Provincial Roberto Rodríguez de Morón.

Al cierre del mes de junio el servicio de Neonatología del Hospital General Docente Provincial Roberto Rodríguez, de Morón, había acogido 238 recién nacidos en estado grave o crítico que volvieron a la vida después de tratamientos intensivos y largas horas de incertidumbre que dictaron, finalmente, una evolución favorable.

Bajo peso, prematuridad, infecciones, malformaciones y bronconeumonías, son las dolencias que Yenia del Pozo Nistal, especialista en Neonatología, apunta como más frecuentes, aun cuando aclara que, si las madres presentan alguna complicación, también se remite a los pequeños.

“La observación del neonato debe ser constante, porque en estos casos el tiempo es vida. Los procederes y técnicas a veces son difíciles de aplicar, por el propio cuadro clínico del paciente, y debemos ser muy precisos. Mientras están aquí, somos casi sus madres.”

Un día de trabajo normal comienza y termina con las entregas de guardia y la valoración estricta de cada caso, rutina que puede ser interrumpida a través de un comunicador que anuncia una urgencia. Al filo de las 72 horas de guardia, otras 24 se anuncian.

El otro eslabón imprescindible en la cadena de atenciones son las enfermeras, que de asistentes pasan a ser, también, decisoras y apoyo en la toma de decisiones.

María del Carmen Rosabales, enfermera pediatra con una especialidad en Neonatología, después de 38 años de labor puede ostentar con orgullo un título que, con el tiempo, ha variado en forma y contenido, pero que mantiene la misma esencia: atención especializada al neonato, que va desde el baño hasta la alimentación, o la caricia que calma el sollozo.

Tampoco son estas únicas atenciones, pues ningún seguimiento concluye en los cubículos de esta sala, y la vida resulta cordón umbilical que los une con estos profesionales.

El servicio de Neonatología está diseñado para acoger a 26 pequeños, sin embargo, las labores de reparación y mantenimiento a que se somete esta institución ha obligado a restructuraciones y la búsqueda de alternativas para mantenerlo activo. Digamos que, hoy, la capacidad ronda los 15, y que los cubículos de atención intensiva se han habilitado temporalmente en otros locales, por lo que permanecen aislados del resto de la sala.

Hasta la fecha, Ciego de Ávila mantiene los indicadores del Programa Materno Infantil (PAMI) en consonancia con los propósitos del país, que se plantea cerrar con una tasa de mortalidad infantil por debajo de cuatro por cada mil nacidos vivos. De cara al trimestre del año donde tradicionalmente se reportan más alumbramientos, el reto es controlar los partos pretérmino y el índice de bajo peso al nacer, indicadores que han reportado, en los últimos meses, altibajos, con niños nacidos a las 28 semanas de embarazo y con un peso igual o inferior a los 1500 gramos.

Para quienes han visto, tratado y diagnosticado a miles de niños en su vida profesional, cualquier estadística es insuficiente para describir los insomnios al lado de una incubadora, la constante porfía por la vida y los avatares de una medicina que, aun siendo para pequeños, es “incompatible” con minimizaciones o redundancias.


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