Martes, 25 de septiembre de 2018 9:25 PM

Cuando la necesidad no alcanza (+Video,Gráfico)

Si se trata de técnicos y obreros calificados, ¿solo basta con que las entidades empleadoras pidan… y pidan bien?

Tal vez lo cuestionaron cuando descartó la opción del preuniversitario porque lo suyo era la electrónica. Contrario a lo que pueda pensarse, su papá no hizo objeciones. Por algún lado tenía que surtir efecto el haber crecido en un ambiente donde, al menor desperfecto técnico de cualquier electrodoméstico, lo que sobraba era quienes echaran mano del destornillador para resolver el asunto.

Hoy, Rafael Morales Hernández habla con certeza de su decisión, aunque implique llegar a casa cada 11 días con el maletín a cuestas. Si antes Venezuela  era tierra desconocida, ahora no hay quien le haga cuentos del Instituto Politécnico (IP) Ramón Paz Borroto y sus alrededores. Sin embargo, una simple palabra, “futuro”, da un vuelco a la conversación y la seguridad encoge hombros. Cuando culmine estudios quizá le entusiasme su ubicación, de no ser así, no deberá preocuparse, “siempre se puede abrir un taller en casa”.

Historias como esta reflejan una de las aristas de la falta de fuerza laboral calificada en algunos de los principales escenarios productivos de la provincia. Y, aunque la Enseñanza Técnica Profesional (ETP) está llamada a solventar con sus egresados tal escasez, ¿qué sucede cuando en las entidades no se planifica la demanda con luz larga, o simplemente, se abandona a la escuela en la formación de técnicos y obreros que no permanecerán toda la vida en un aula?

EXISTE UNA DEMANDA, PERO…

Si algo piden a gritos en la Empresa Provincial de la Construcción son albañiles y plomeros, esos nunca sobran, o, al menos, así lo reconoce su director general Enrique Ordóñez de la Paz, a pesar de que en su plan de demandas para este año solo se requieran siete obreros calificados de estos oficios.

Entonces la cifra siembra la duda, más cuando en agosto del pasado año Invasor alertaba sobre la compleja situación  que presentaba la provincia en el avance de las obras sociales debido a la exigua disponibilidad de constructores.

“Tratamos de elaborar la demanda de acuerdo con las plazas vacantes que tiene la empresa con vistas a que quienes llegan, una vez superada la fase de adiestramiento, puedan ocupar un puesto laboral. Mas, durante el transcurso del año se adicionan obras al plan que se van por encima de nuestra capacidad y eso nos obliga a necesitar más fuerza de trabajo”, explica Ordóñez de la Paz.

A ello suma el perenne problema de la fluctuación; entiende el directivo que sus obreros, sobre todo plomeros y albañiles, se marchen al sector no estatal o a las obras de la infraestructura turística, “porque está claro que el salario, del peaje para allá, es otro”.

Pudiera parecer que la planificación se interpreta como camisa de fuerza que no admite flexibilidades para amortiguar los choques de último momento cuando de algo podrían servir las experiencias. Puede que el estudio de las necesidades de cada entidad se elabore con nueve años de antelación, aunque esas son solo proyecciones, de ahí que como expone Marta Isabel Domínguez Allen, subdirectora de Empleo de la Dirección Provincial de Trabajo y Seguridad Social, resulta importante que cada empresa actualice, anualmente, su demanda, de manera consciente, para suprimir déficits imprevistos.

Como máxima responsable de la asignación de los egresados, considera Domínguez Allen que las mayores dificultades acontecen con las especialidades de Contabilidad y Gestión del Capital Humano, pero ¿hasta qué punto podría ser ese el personal más demandado cuando esta provincia, agrícola en esencia, debe consolidarse como uno de los principales polos productivos del país?

Áreas Básicas de Producción En las Áreas Básicas de Producción empieza el fogueo mucho antes de llegar al campo.

La evidencia la tiene Idelfonso Molina Brizuela, especialista de capacitación en la Delegación Provincial de la Agricultura: asegura que luego de que Cubasoy pasara a manos de la Agricultura, la situación con la fuerza de trabajo calificada se complejiza para el sector, dado que “en noviembre de este año deben ubicarse allí alrededor de 2 000 trabajadores y la empresa necesita más de 3 000”.

Como “la gente le huye a la tierra como el diablo a la cruz”, encontrar jóvenes dispuestos a entrarle con ganas al campo resulta tarea titánica. Aunque en su plantilla cuenta con 228 agrónomos, 266 veterinarios y 28 forestales, egresados de los politécnicos, las cifras son insuficientes y no hay que ir muy lejos para buscar responsables.

“Cada empresa debe saber el rango de edades que va manejando para hacer una demanda acertada en correspondencia con su programa de desarrollo, pero la verdad es que no todas tienen en cuenta eso, no se le da la debida importancia a ese estudio de organización del trabajo, imprescindible para vislumbrar el futuro.”

Entre los organismos que mayor número de estudiantes reciben de especialidades asociadas, no siempre el papel refleja la realidad de los que se incorporan. A diferencia del sector constructivo, aquí no pesa tanto el tema económico, sino la cuestión del Servicio Militar Activo, pues según manifiesta Molina Brizuela, la mayoría de los varones una vez que se van dos años, no retornan.

La cifra de técnicos incorporados a la rama deja mejor sabor que la de obreros calificados, al ser estos el “dolor de muelas” de la agricultura en la provincia. Refiere Odalys Trujillo Morejón, jefa del Departamento de ETP de la Dirección Provincial de Educación, que en municipios como Florencia y Primero de Enero solicitan cinco o seis plazas, y como mínimo se requieren 15 alumnos para abrir un grupo, por lo que quienes las piden deben becarse en otros territorios para estudiar; al notificársele el traslado, muchos causan baja.

De no ser así, y escasear los aspirantes, estaría fallando la formación vocacional. Y no hay que inventarse una situación hipotética para tropezar con el problema, el propio Idelfonso lo reconoce sin reparos, las entidades empleadoras todavía no se involucran lo suficiente para enamorar a los muchachos y dejan todo a la escuela, cuando no es el aula la que necesita obreros y técnicos que le aporten.

¿SIEMPRE ANEXAS?

La ETP también tuvo que echar mano a alternativas que le permitieran salir a flote ante la falta de cobertura docente. A la sobrecarga y el contrato por horas, se incorporaron técnicos de la producción y los servicios que asumieron la formación.

Odalys respira aliviada cuando dice que en los 15 centros bajo su responsabilidad está garantizada la docencia, en parte, porque cuando la escuela no puede llegar, siempre queda la opción de acudir a las aulas anexas, un mecanismo que, a veces, suele desajustarse.

El primer encontronazo aparece con las empresas. Manifiesta Alicia Domínguez Romero, subdirectora de Formación Profesional en el IP Ramón Paz Borroto, que estas tienen pocos, o ningún, especialista para impartir clases porque de utilizar a uno vinculado a la producción, se afecta el rendimiento.

Pasa también el problema por el tamiz de la preparación, pues está claro que se necesita algo más que conocimientos para enseñar. Entonces sucede lo que en el municipio de Primero de Enero, donde Idelfonso Molina reconoce tener el foco preocupante, ante la negativa de sus especialistas para asumir la docencia. Si las aulas anexas funcionan allí es por la voluntad de los profesores de la escuela.

Para amortiguar tal situación, en el IP Armando Mestre de la ciudad cabecera, se forman profesores para las especialidades técnicas, con lo que, explica Rafael Abal González Macola, director del centro, se busca que la ETP se autoabastezca de profesores con características muy particulares.

Enseñanza Técnico ProfesionalLos nuevos módulos también benefician la formación de los futuros maestros de ETP.

El desenchufe con las aulas anexas rebasa los límites de la disponibilidad de educadores y choca, en oportunidades, con la concepción de estas, no siempre diseñadas en el mejor espacio para el aprendizaje. Así acontece en el IP Ramón Paz Borroto, de Venezuela, con serias complicaciones para lograr las seis horas de práctica informática de los técnicos de Nivel Medio en Contabilidad. Como revela Yadinia Agramonte Romero, subdirectora docente en dicho plantel, los alumnos deben trabajar con el programa informático Versat y solo lo pueden hacer en el Centro de Gestión Contable, pero al manejarse allí toda la contabilidad del municipio, no es factible porque de romperse algo, la afectación sería grave.

ESCUELAS ADENTRO

En una de las Áreas Básicas de Producción del Armando Mestre, dos osamentas simulan bueyes e Idiarlys Salabarría Ortega se esfuerza por enyugarlos con exactitud. El profesor corrige los pasos, no quiere que, a la hora de la verdad, los animales le saquen un susto.

Más adelante, los muchachos de tercer año en Técnico de Nivel Medio en Agronomía no solo presumen de saber de lombricultura. Antes no había nada y ellos, de a poco, prepararon caja de pruebas, canteros de lombriz; los resultados están en los cultivos situados al fondo.

Odalys siente satisfacción al resumir que ahora existen más recursos para la formación con la entrada de módulos, y los pañoles cargados de herramientas que exhiben los IP Armando Mestre, Ramón Paz Borroto y Constructores del 2000, parecen no contradecirla.

Sin embargo, la sonrisa se desdibuja en algunos sitios. En 2016, Invasor reflejó la crítica condición de algunos politécnicos y, aunque en lugares como el Ramón Paz Borroto, la contribución territorial para el desarrollo local permitió avanzar, persisten imágenes que asustan.

Instituto Politécnico Ramón Paz BorrotoEn el Instituto Politécnico Ramón Paz Borroto, el edificio docente muestra su rostro más deprimido.

Bien lo sabe Luis Orlando Concepción Rodríguez, subdirector de Trabajo Educativo en ese centro, quien hubiera preferido que mi cara nunca se volteara. Entonces explica que hasta el docente no llegó la reparación, que esos son remiendos que han hecho ellos mismos sobre la marcha porque la brigada que estaba trabajando tuvo que moverse cuando el paso del huracán Irma y no ha regresado.

Una simple mirada al plan de inversiones para este año permite concluir que solo el Centro Mixto Ricardo Pérez Alemán, ubicado en Baraguá, será beneficiado, y aclara Reinaldo Ruiz Báez, jefe del departamento de inversiones de la Dirección Provincial de Educación, que se aprobó exclusivamente para la laguna de oxidación por el peso ambiental que tiene, como si no pesaran por igual los torsos que se asoman por ventanas desvencijadas o las aulas que se mojan por la falta de estas.

De seguro nadie se pondría bravo si alguna de las empresas, las mismas que cada año solicitan técnicos y obreros, brindaran su ayuda por mínima que sea. De poco valdrán planes y convenios si la práctica no patentiza lo que dicta el papel y eso sin contar que, solo necesitar no alcanzará para que alguien se quede.

 


Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar