Domingo, 25 de febrero de 2018 2:29 AM

Días de lluvia

No solo olores, sabores o determinada melodía pueden traernos a la superficie pretéritos recuerdos, añoranzas, nostalgias, comparaciones y hasta enseñanzas.

También la lluvia suele tener en mí ese retrospectivo “don”.

Lluvia aquella, hace 30, 40 o más años, que dejaba a la ciudad como si una “comunal mano” le hubiera dado cepillo y jabón en cuanto pliegue o grieta tuviese, desde la raíz del pelo hasta la planta de los pies.

La gente solía llamarle “temporal”. Y la definición no era desacertada, porque muy bien podía comenzar el aguacero un día cualquiera de la semana y prolongarse durante jornadas enteras, de forma intermitente o más estable. Era como si el clima o la naturaleza agradecieran desde lo alto, con agua y vida, un poco más del respeto que por entonces le dispensaba, desde abajo, el ser humano.

Pero no es la lluvia, en sí misma, la que moja en este instante el centro de mis recuerdos. Es el conjunto de hábitos, actitudes y valores asociados a ella el motivo que me gotea sobre el teclado. Porque eran días (y tiempos) en que, por mucho que lloviera, a casi nadie se le ocurría dar media vuelta sobre la cama, seguir durmiendo y ausentarse al trabajo o a la escuela.

Eso, tan a la medida de la justificación hoy, sencillamente no le rozaba siquiera la mente a quienes tenían determinada responsabilidad a pie de torno, de sierra eléctrica o serrucho, de obra en construcción, de consulta médica, de pupitre (delante o sentado en él), de línea productiva industrial e, incluso, de cancha deportiva o institución cultural. La gente salía a trabajar y a estudiar “a capa y a espada”.

Décadas de sequía no me han "secado" la imagen de Julito García y Luis Valdivia pedaleando bajo el agua hacia los talleres, donde iniciaron vida laboral como mecánicos, o de los talabarteros Julio y Pedro Valdés, cobijados por un saco, un pedazo de nailon, de cartón, una capa o lo que apareciera, rumbo a aquella fábrica de monturas, cuyas producciones remontaron galope mucho más allá de las praderas espirituanas…

Sí, porque eran los tiempos en que el saquito de nailon se transformaba como por arte de la magia en capa y capucha contra la lluvia, a ritmo de pie y pedal en la máquina hogareña de coser.

Eran los tiempos en que miles de niños y adultos parecían “esquimales del trópico”, envueltos en las mismas capitas “made in casa” que luego ocupaban honroso y habitual espacio en la pared de las aulas o en el sitio previamente destinado para ellas.

Tiempos de barcos de papel echados a la corriente, tiempos de siembra con la misma “religiosidad” del ordeño a luz del candil, tiempos de espera interminable en un portal, tiempos de pantalón remangado y zapatos pendiendo del cuello, pero, sobre todo, tiempos en que lluvia y ausentismo no tenían absolutamente nada que ver, porque faltar al trabajo o a la escuela “por culpa del agua” era una verdadera vergüenza.

Hoy, por desdicha, no llueve igual. Pero… qué pena si, aun así, perdiéramos totalmente aquel “extraño” y divino hábito asociado a los días de lluvia: aquella saludable y arraigada manía que significaba no dejarse atrapar por el agua en casa y, mucho menos, utilizarla como argumento o pretexto para “lavar” con ella la ausencia ante el deber.


Comentarios  

# Ernesto René Salcedo Rocha 11-01-2018 11:13
Excelente trabajo Pastor , donde tocas bien los hilos largos de los valores .El clima ha cambiado , pero los valores de dos épocas distintas en todo sentido , de clima , sequía intensas y aspectos globales que influyen en las costumbres , hábitos y necesidades de los seres humanos , no deben transformar parte de la esencia del hombre , como son (la responsabilidad ante las tareas del ciclo de la vida , amor a lo que se hace , respeto a las autoridades de las instituciones , esos son valores , que el tiempo de debe transformar , sino más bien arraigarlos de generación en generación , para mi eso es parte de la identidad de cada familia y pueblo .
Espero la lluvia siempre , amaine un poco , para mejorar en la zafra y cultivos varios que bien necesitan para nuestra aleimentación y economía ....Pero siempre el agua es necesaria ....De aquellos tiempos de temporal .
Prof Ernesto Salcedo .
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# barbaro martinez 11-01-2018 13:11
ahora toda la culpa la tiene el ''salario''
ANTES del 59 mucha gente ganaba una miseria y cuidaba el trabajito.
he vivido en españa y alli el patrono paga cada dia menos y tienes que trabajar MAS muchos no llegan a fin de mes y la gente cuida el CURRO, pues hay MILLONES de desempleados.
aqui en CUBITA la BELLA cuando mejor se vivia y se VIVIA BIEN , el comandante lanzo la campaña de la JORNADA LABORAL ES SAGRADA.
la respuesta al fenomeno NUESTRO se lo dejo a los sociologos.
si la SOLUCION es que existan MILLONES de DESEMPLEADOS ,es algo muy duro.
sera necesario que exista DESEMPLEO para que la gente cumpla con su trabajo y te brinden un buen sevicio ?

brmh
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# Ernesto René Salcedo Rocha 12-01-2018 07:54
Barbaro tiene razón en sus planteamientos , mientras el bolsillo no duele , la indolencia pulula y s eha hecho una cadena de hábitos nefastos en nuestra sociedad este tema , que una parte de las direcciones administrativas , tiene temor hacer cumplir la ley , lo que estyá establecido en nuestro código y leyes laborales y en los compromisos laborales entre administraciuón y sindicato de cada entidad ,,,,afirmo que es puro formalismo , una parte significativa de la población del sectoor estatal ,, hace gargaras con eso ...y si los dirigentes , son nejemplos y quieren ghacer cumplir la ley ...son malos , despostas y otros epitetos que les asignan los que están lledvando al país a grandes probelmas hace muchos años ....Y despúes están en Miami y expresan , aquí si hay que trabajar , por favor a quitarnos las manos del rostro y ser eficiente en neustra labor ,,,,PERO NO CON CONSIGNAS VERBALES , SINO CON EL EJEMPLO DIARIO .Hablo porque dirigí 32 años una institución provincial y con personal en los 10 municipios , y conozco hasta por mi especilialidad este fenómeno llamado COMODIDAD Y ME ACOMODO A MIS NECESIDADES ....Así hacemos muchos daño a nuestro proyecto social ....Que tiene una sola cuestión MUY MALA ....LO NOBLE Y HUMANO QUE ES CON TODOS -TODAS .
Disculpéme compañero Pastor , puso usted con sabeduría un simil bien ENTENDIDO SOBRE DOS ÉPOCAS Y LA SITUACIÓN DE LA FORMACIÓN DE VALÑORES EN EL ENTORNO FAMILIAR Y LABORAL .
Gracias .

Espero se trabaje sin campaña , sino sistemáticamente este tema medular , para sostener un proyecto social , que debemos fortalecer y no debilitarlo , como nos llamó en varios momentos el líder de la revolución cubana , el compañero Fidel ...y nada más palpable de sus análisis bien medulares , en el discurso y reflexión en el aula magna de la Universidad de la Habana .
La conciencia , se forma sobre estereotipos dinámicos del comportamiento humano y se no se forman adecuadamente , suceden la no formación de valores que respondan a construir un país con un modelo más justo , humano , transparente y sostenible y se hace sobre la base de la formación de valortes , en la practica cotidiana , no en mitines y discursos , van junto a los valores de ejemlo en el hogar , comuinidad , institucionews escolares de todos los niveles y el trabajop diario .
Esta es mi modesta opión .
El cerebro se condiciona , por qué hay personas que en Cuba no fueron buenois trabajadores y no trabajaron nunca y cuando están en otro país , son excelentes trabajadores y cumplen todo lo que el patrono indica .....?????.
Saquen pues sus propias conclusiones ....ES EL MISMO HOMBRE ...QUE CAMBIA ...LA CONCIENCIA .....PORQUE TE VOTAN O TE DEJAN EN LA CALLE Y EN EL NUESTRO TE PASAN LA MANO , POBRECITO -A --
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# Pastor Batista 12-01-2018 11:04
Gracias, Bárbaro y Salcedo, por sus comentarios. Invasor necesita opiniones, retroalimentación de lo que pone en órbita. Y a mí, como periodista, me anima saber que, además de leer el contenido, ustedes opinan. En verdad los tiempos pueden cambiar, el clima igual, etc, etc, pero la esencia humana, los valores que hemos heredado de generaciones enteras, no deben extinguirse. Seguimos en línea. Un abrazo a ambos.
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# Mauro 12-01-2018 13:24
Gracias, Pastor por recordarme que mi capa era una yagua verde con un hueco en el centro para introducir la cabeza y doblada para tapar el pecho y la espalda durante los más de 2 km que me separaban de la escuela.Te agradecería que contactaras conmigo. Ya tienes mi correo.
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