Martes, 25 de septiembre de 2018 9:23 PM

Eterno símbolo juvenil de Ciego de Ávila

En ocasión del aniversario 60 del asesinato del joven Pedro Martínez Brito, destacado líder estudiantil

Pájaro Loco, apodo con el que hizo fama entre amigos y condiscípulos del Instituto de Segunda Enseñanza (ICA) en su natal ciudad de Ciego de Ávila, era un joven al que siempre le acompañaban la alegría y el optimismo, haciéndose querer por aquellos que lo conocían.

Estuvo entre los primeros que acompañó la carroza de ese centro estudiantil en el famoso Carnaval de las Flores, en el segundo trimestre de 1955.

Se cuenta que ese mismo año, al graduarse de Bachiller, en la solemne actividad que se realizaba en el teatro Principal se dejó escuchar por el audio, sorprendiendo a los presentes, el sonido peculiar del animado Pájaro Loco. Fue grande el entusiasmo al despedir así al carismático joven, nacido en hogar humilde, en la periferia de la ciudad, el 7 de enero de 1935. A partir de entonces continuaría sus estudios en la Facultad de Ciencias Comerciales de la Universidad de La Habana.

Ya para esa fecha la trayectoria antibatistiana de Pedro Martínez Brito, iniciado en la masonería a través de la logia juvenil Asociación Esperanza y Fraternidad, y en la política desde las filas de la Juventud Auténtica, lo había convertido en uno de los líderes más destacados del estudiantado revolucionario del ICA.

Desde el mismo 10 de marzo de 1952, día del golpe de Estado de Fulgencio Batista, comenzó su enfrentamiento; el que luego transcurrió en numerosas protestas contra el régimen castrense, entre ellas: en defensa de la Constitución de 1940 (la más progresista de América Latina en ese entonces) eliminada por los golpistas; contra los Estatutos Constitucionales, en la campaña pro derechos de la juventud martiana, contra la intervención yanqui en Guatemala que derrocó al gobierno progresista de Jacobo Arbenz, contra el antipatriótico y proyanqui proyecto de canal que dividiría en dos a la Isla de Cuba por la provincia de Matanzas y en la campaña pro amnistía de los presos políticos, incluidos los moncadistas.

Tras ingresar en la Universidad, su amor patrio, anhelos democráticos y devoción martiana, lo llevan a que junto a su entrañable amigo y hermano de luchas José Assef Yara, El Moro, se vincule, de forma inmediata, con la lucha encabezada primero desde la Federación
Estudiantil Universitaria (FEU) y luego desde el Directorio Revolucionario por José Antonio Echeverría, Manzanita.

Nunca se desvinculó del quehacer antibatistiano en la Ciudad de los Portales, en la que, por sus vínculos universitarios, estuvo en la fundación del Directorio, así como de forma muy activa, junto al Moro, apoyando a la clase obrera en la dirección y ejecución de la Huelga por el Diferencial Azucarero, a fines de 1955, en la que sufrió enorme paliza propinada por los esbirros a causa de negarse a recoger objetos lanzados en las vías públicas. Su estado fue de tal gravedad que hasta la ciudad de Ciego de Ávila vino a verlo Manzanita el que condenó el hecho por una emisora de radio.

Pájaro Loco fue uno de los jóvenes de la hombrada del 13 de marzo de 1957, específicamente del comando que, encabezado por José Antonio, asaltó la emisora Radio Reloj.

Por la feroz persecución de la tiranía tuvo que partir para el exilio, del que regresó en enero de 1958 para integrar el grupo que cumplió la arriesgada misión de garantizar la recepción y traslado de las armas y hombres de la expedición del yate Scapade, del Directorio Revolucionario 13 de Marzo, liderada por Faure Chomón, en febrero de ese año, desde Camagüey hasta el Escambray. En ello participaron combatientes avileños del Directorio.

Inmerso en la clandestinidad del Directorio Revolucionario 13 de Marzo en la capital del país, ya como Vicepresidente de la FEU, fue localizado y asesinado el 10 de julio junto a su compañero de luchas José Rodríguez Vedo, Tato.

El sepelio de Pedro, joven lleno de sueños y de compromiso con la Patria, en su ciudad natal, el 12 de julio, fue una evidente expresión popular de condena al batistato. Su muerte lo ascendió al martirologio cubano y lo convirtió en eterno símbolo juvenil avileño.


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