Miércoles, 20 de junio de 2018 8:55 AM

Combate de La Garita

Aniversario 150Todo era actividad en el campamento mambí; se tomaban las últimas disposiciones para aguardar la llegada de la tropa enemiga. Las trincheras, así como las escasas armas disponibles estaban listas. Al frente de las fuerzas, el comandante moronense Salomé Machado Marín se movía ansioso y revisaba cada posición. Era el lunes 11 de marzo de 1869.

Entretanto, en la villa de Morón el jefe de la plaza, teniente coronel Manuel Sánchez Lamela, pasaba revista a los hombres del batallón San Quintín formado por fuerzas de artillería, caballería e infantería, quienes ya listos emprendieron la marcha hacia la finca La Garita, lugar donde acampaba Machado; el enfrentamiento era inevitable, y los resultados impredecibles.

Machado, quien se encontraba en la margen izquierda de La Yana, de norte a sur, con cerca de 300 hombres mal armados y peor equipados y conocía por confidencias esta operación española, dispuso construir una trinchera con rajas de jiquí. Su artillería estaba formada, curiosamente, por un cañón que había elaborado el pardo Modesto Andrés Villavicencio con madera de júcaro. Fue él quizás, y sin proponérselo, el primer artillero de las guerras por la independencia de Cuba en suelo avileño.

Cañones de madera y cuero Tomada de La artillería rudimentaria en la Guerra de Cuba La ausencia del arma de metal conduce a los mambises a utilizar madera y cuero para producir cañones artesanales, no siempre con buenos resultadosCuando los exploradores dieron el aviso del acercamiento del enemigo, el jefe mambí ordenó cargar el cañón, pero al producirse el disparo el artefacto estalló, pues no resistió la potencia de la carga explosiva.

Imposibilitado de sostener el combate ante una fuerza superior en número y armamento, Machado inició la retirada en dirección a la Sierra de Judas de la Cunagua, por el camino de Las Llaves, donde le hicieron una baja, continuaron hasta Sabana la Mar, para luego vadear en balsa el río Caonao por el Paso de Niguas, donde se mantuvo hasta el día 14.

Por su parte, el coronel Lamela regresó por Las Mercedes, y el día 16 se enfrentó con el general del Ejército Libertador Francisco Villamil, en recio combate donde ambos contendientes tuvieron varias bajas, para continuar su recorrido el mismo día, hasta acampar en Pozo Espinosa; disparó cañonazos toda la noche para ahuyentar a los cubanos, y entró a Morón el día 17 de marzo.

 


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