Domingo, 25 de febrero de 2018 2:33 AM

Alfredo Gutiérrez Lugones: “Libertad desde el cielo tú oirás”

“Era muy valiente, de mucho ímpetu, era tremendo —recordaba ya nonagenario Gustavo Cruz Ramírez, luchador antibatistiano—, estaba en todo lo que en la ciudad hacían los jóvenes contra la tiranía, siempre muy vinculado a lo más radical de la Juventud Ortodoxa y al estudiantado revolucionario del Instituto de Segunda Enseñanza (ICA) cuyos líderes le consiguieron un carné de alumno para cuando lo detuvieran pudiera presentarlo y así evitar males mayores.

“Recuerdo una ocasión que llegó al parque Martí, donde había una gran concurrencia, se paró junto al monumento del Apóstol, se abrió la camisa y sacó una bandera cubana que traía enrollada en su cuerpo, la enarboló y de inmediato comenzó, allí mismo, un mitin con gritos de ¡Abajo la tiranía! ¡Abajo Batista! ¡Viva la Revolución! ¡Viva Fidel! Hay que imaginarse aquello muy cerca de la Estación de la Policía, que estaba detrás del Ayuntamiento.”

Años después, escribió su hermano Reinaldo: “Era exigente, responsable y reservado, prueba de ello es que no cedió ante las torturas, pero a la vez le gustaba la fiesta, la música cantando muchas rancheras (mejicanas), muy enamorado y buen hijo”.

 Alfredo GutierrezEntre los 14 y los 17 años transcurrió en la ciudad de Ciego de Ávila una fase esencial en la formación de El Flaco Gutiérrez, como lo identificaban sus compañeros. El 2 de febrero de 1938 nació Alfredo Gutiérrez Lugones en la ciudad de Morón, pero pronto la familia se trasladó a la Ciudad de los Portales, en la que transitó por varias casas de alquiler, una de ellas en la calle que hoy lleva su nombre. Su padre asumió las más arduas tareas, entre ellas, cortador de caña, carretero y arriero.

Alfredito apenas pudo estudiar hasta el tercer grado en una escuela pública. Con sólo siete años tuvo que contribuir a la subsistencia familiar. A los 16 se incorporó como aprendiz a la carpintería que construía envases para las piñas; allí llegaría a operario y a ganarse la confianza y afecto del dueño. Formó parte de la Juventud Obrera Católica en la que impactó por su sencillez y humanismo.

Fue partícipe activo de las protestas y campañas contra la tiranía desde el mismo golpe de Estado del 10 de marzo 1952, y en los sucesos revolucionarios de noviembre y diciembre de 1955, los que culminaron con la huelga por el diferencial azucarero.

Se identificó con el ideal político preconizado por Eduardo R. Chibás; y luego estuvo entre los primeros que se incorporaron a las filas del Movimiento 26 de Julio encabezado por Fidel quien había declarado que el Apóstol —paradigma patriótico de Alfredo— era el autor intelectual del asalto al cuartel Moncada.

A inicios de 1957 intentó —aunque infructuosamente — unirse a los barbudos, para lo cual se trasladó a la ciudad de Santiago de Cuba relacionándose con Frank País, René Ramos Latourt y Raúl Menéndez Tomassevich. Participó en sabotajes y arriesgadas acciones. Se destacó en el sepelio de Frank y en la huelga por su asesinato. Fue detenido por el Servicio de Inteligencia Militar (SIM).

Regresó a Ciego de Ávila, pero, al enterarse de que uno de sus compañeros estaba detenido y bajo custodia policial en el hospital de Camagüey, logró rescatarlo y evadir la intensa búsqueda.

El 17 de noviembre se incorporó a las fuerzas del pelotón de Francisco Cabrera, de la Comandancia General del Ejército Rebelde. Participó en varias acciones, entre ellas los combates de El Salto y Veguita. De su conducta en la Sierra le escribió Celia Sánchez a Ramos Latourt: “Su comportamiento en la tropa ha sido excelente”.

Pero una hernia obligó a su licenciamiento y a que fuese remitido a la indómita Santiago, donde vivía su novia, para ser operado. Al amanecer del 9 de febrero de 1958, en la oriental ciudad apareció su cuerpo con huellas de torturas y más de 30 impactos de armas de fuego. Había sido detenido por numerosas fuerzas represivas la tarde anterior, tras ser asaltada la casa en que se escondía.

Luego del triunfo de 1959, familiares y compañeros de lucha trajeron sus restos a la ciudad en que se hizo martiano y fidelista. En el Aula Magna del Instituto de Segunda Enseñanza el pueblo le rindió postrer tributo. Fue enterrado en la tumba de otro joven mártir, su hermano de ideales Raúl Cervantes Cervantes.

En el aniversario 60 de su desaparición física retumban inmensas las palabras del poema anónimo Tu nombre, a él dedicado: “Alma valiente toda de acero / Luchaste por Cuba por ideal […] / Libertad desde el cielo tú oirás […]”.

 Alfredo Gutierrez LugonesHuellas del vil asesinato en Santiago de Cuba


Comentarios  

# barbaro martinez 11-02-2018 13:52
las HUELLAS no las podemos dejar de BORRAR, hace unos dias caminando la calle dragones en el barrio chino en la CAPITAL pase por frente a la estacion de policia y pregunte como se llamo esta antes del 59 un oficial a muy GENTILMENTE me invito a entrar para enseñarme un pequeña exposicion de fotos de algunos jovenes alli TORTURADOS y algunos de los instrumentos de los utilizados para estos menesteres por los esbirros de batista.
enseguida recorde que en el edificio del AYUNTAMIENTO en CIEGO tambien se TORTURO.
POR QUE no tener alli una sala museo que muestre esta HUELLAS del pasado ?

brmh
Responder | Responder con una citación | Citar

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar