Domingo, 15 de julio de 2018 3:46 PM

Inversión extranjera en Cuba: discreto despunte en 2017

Que Cuba haya logrado atraer en 2017, y por vez primera, un capital foráneo superior a los 2 000 millones de dólares, fue, quizás, una de las noticias más halagüeñas en un año signado por limitaciones financieras, el recrudecimiento del bloqueo estadounidense y el efecto costoso de eventos meteorológicos.

El hecho adquiere relevancia, sobre todo, porque obtener ese monto ha sido meta aplazada desde que la Isla decidió apostar por la inversión extranjera, con la aprobación de una nueva ley en 2014, como vía indispensable para dinamizar el crecimiento de su economía.

Resultó grato conocer que los 30 negocios pactados en el periodo se concentren en sectores estratégicos como las energías renovables, turismo, construcción, minería y prospección petrolera, el bancario-financiero y las industrias, especialmente la ligera, la alimentaria y la azucarera.

De ese total, ocho se ubican en la Zona Especial de Desarrollo Mariel, donde se observó un modesto despunte con la autorización, de noviembre del pasado año a igual etapa de 2017, de 12 proyectos (casi una iniciativa por mes).

No obstante los avances, aún persisten conflictos internos que torpedean el desarrollo de esa actividad. El más evidente, tal vez, además de los prejuicios que todavía abundan, son las dilaciones excesivas del proceso negociador, contradictorio con la necesidad manifestada de captar mayor cantidad de inversionistas foráneos.

Tales tropiezos los señaló el Presidente Raúl Castro hace un año, durante la clausura de la reunión del Parlamento cubano de diciembre. También, fueron razones reiteradas por el titular de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (Mincex), Rodrigo Malmierca, en la última Feria Internacional de La Habana.

En la reciente sesión plenaria de la Asamblea Nacional el ministro volvió a citar esos males, en particular las demoras, aunque anunció a los diputados una novedad que pudiese redundar en hacer más ágiles los procesos de evaluación y autorización de los proyectos.

De acuerdo con Malmierca, el MINCEX trabaja en la elaboración de adecuaciones a los procedimientos de aprobación de las propuestas, en pos de agilizar su concreción.

Probablemente en 2018 sea noticia la publicación de esas nuevas normas, aunque de por sí no lo resolverán todo, pues se precisa, además, del empeño de los empresarios y organismos involucrados.

En el calendario en curso las empresas extranjeras apenas asumen el 5,6 por ciento de la actividad inversionista prevista: 10 800 millones de pesos.

Un asunto a tener en cuenta es que, según expertos, para que un país transite hacia la senda del desarrollo, requiere de inversiones equivalentes al 20 por ciento del Producto Interno Bruto (entre las nacionales y las de fuera de fronteras), y en Cuba esa tasa todavía oscila en torno al 10 por ciento del PIB.

Alentador fue saber que ya existen 95 proyectos con posibilidades de concretarse en el periodo recién iniciado, de ellos 15 en fase muy avanzada de negociación. Imprimirle mayor velocidad a esos procesos será vital para una economía que pronostica crecer dos por ciento en otro año complejo, marcado por las persistentes tensiones financieras y el bloqueo norteamericano.


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