Lunes, 20 de agosto de 2018 8:18 AM

Hechos de tierra (+Videos)

Si se escarban los suelos de Ciego de Ávila que los guajiros comenzaron a hacer parir desde la bendición del usufructo en el 2008, se encontrará que al surco le han nacido, no solo frutos. Los casi 13 000 tenedores de tierra que aquí sudan desafían las “malas hierbas” y siguen produciendo. Pero sin ellas pudiera obtenerse más

“Este suelo debe ser categoría Uno, de los ferralíticos, esos que el Instituto dice que..." y ante la mirada de descrédito la periodista se ahorra el resto de la repetición que antes había ensayado en el Departamento de Suelos, de la Delegación Provincial de la Agricultura, donde le habían dado las pistas para saber qué parcelas son, por naturaleza, excelentes para casi cualquier cultivo y cuáles no. Con esa “teoría” ningún guajiro podría venirle con el cuento de que las tierras se las dieron porque son pésimas, que no obtienen altos rendimientos porque, figúrese, el cambio climático.

Pero cuando Jose Luis Oliva te mira con cara de “qué categoría ni categoría… ni ochocuartos” y confiesa, además, que no recuerda la parte del expediente donde se especifica qué tipología tenían sus tierras, no queda de otra: debe confiarse en el hombre que, sin querer, se vuelve martiano en tus narices porque el Apóstol había sentenciado mucho antes que “Si el hombre sirve, la tierra sirve”.

Y Jose Luis ha multiplicado por tres los rendimientos promedio y las exigencias de su Cooperativa de Crédito y Servicios (CCS), Rescate de Sanguily, radicada en Morón.

Mientras el Jefe de Producción habla de nueve toneladas de boniato por hectáreas, él le recuerda que ha rondado las 30. Cuando menciona el frijol o el tomate, sucede lo mismo: los excesos de Jose Luis son casi un desmentido a las posibilidades habituales del campo.

MapaSegún Silvio López Sardiñas, especialista en cartografía y evaluación de los suelos, cerca del 76 por ciento de las tierras de la provincia son consideradas de poca o muy poca productividad. El mapa despeja las dudas sobre Morón… y Jose Luis

“Ahora la gente puede pensar que es más fácil porque tengo maquinaria, una minindustria, ganado menor…, pero yo empecé sin nada de esto”, aclara quien, a juicio de cualquier moronense, pudiera ser uno de los hombres que más provecho le ha sacado a la tierra.

Y hace casi una década que “vive” de eso, de usufructuario, entre recuerdos que van desde la Excelencia que reza en los cuadros (y productos) de su minindustria hasta las “guerras de cada año con los frijoles”.

Esta del 2018 debe haber sido una de las más insospechadas, “es más, te regalo la factura para que te la lleves, ya no me sirve, fueron 1 080.00 pesos que me cobraron en el secadero de Venezuela, el estatal, por secar mis frijoles y al llevarlos a Acopio no me los aceptaron porque tenían más de 15 grados de humedad”, espeta Jose Luis, a sabiendas de que, todavía él, es afortunado porque tuvo en qué llevar los quintales (qq) de Morón a Venezuela y está a tiempo se secarlos en el camino.

Aun cuando otros factores pudieron humedecer, otra vez, sus frijoles, hoy el secadero (muy limitado en capacidad) es la mejor opción para “ablandar” el problema: si se dejan un poco más en la mata corren el riesgo de mojarse si llueve o de perder rendimiento si el sol se excede.

Si se ponen en una manta y no se esparcen bien se humedecen porque la lona suda. Y eso, sin hablar de otros costos que la vicepresidenta de la CCS José Maceo, de Ciro Redondo, anunciara a Trabajadores en el artículo Frijoles Desazonados.

“Una lona cuesta 6 000 pesos en la Empresa de Suministros Agropecuarios y alcanza para colocar el contenido de 20 sacos. Saque usted sus propias conclusiones”.

Por la cuenta de Jose Luis da para menos, pero ante cientos y cientos de qq esa diferencia “no se echa a ver”, los granos de todos modos terminan en el trillo y luego la historia de las impurezas… es otra historia.

Tanto como ese cíclico trajín de las cosechas, agota la espera por los pagos. Solo a los asociados de la Rescate de Sanguily, la Empresa de Acopio les debía 334 000.00 pesos hasta el cierre de febrero. Y la cifra llama la atención porque durante la misma semana en que la económica de la entidad, Yanetsy Jiménez Domínguez, aseguraba tener el número exacto (y conciliado), Invasor publicaba un comentario donde desde la instancia provincial del Gobierno se informaba de solo 262 000.00 pesos de deuda por parte de las entidades del territorio a las bases productivas.

Desde la Delegación Provincial de la Agricultura declaran que Acopio tiene solvencia económica, que puede pagar entre siete y 10 días después de conciliada la compra-venta, lo que arroja nuevas interrogantes a la incongruencia de cifras.

No obstante, un litigio de mayores proporciones (porque, aunque tarde, siempre se paga) tienen los guajiros con la Empresa de Seguros en Ciego de Ávila.

A un punto tal están las cosas que el fitosanitario Ramón Mondeja Llerena, aconseja no meterse en el asunto, o meterse muy a fondo. “Déjalo pa otro reportaje, que te vas a enredar”, sugiere, y hace una síntesis para enunciar la complejidad del fenómeno: el año pasado con la intensa sequía no se solicitaron todos los recursos para la venidera campaña, (porque quién iba a pensar que el huracán dejaría tanta agua) y ahora Labiofam solo entregó un porcentaje insuficiente.

En esas condiciones es muy difícil garantizar que el guajiro cobre un seguro porque hizo todo lo que debía, y aún así perdió la cosecha. Pero está el que ni echando productos fabricados en Israel, come nada, porque no sabe y los liga y pierde la cosecha; o los que limpian la finca y no la zanja y pasa la plaga de un lado a otro; el que lo hizo bien, sin embargo el cultivo colindante de otro usufructuario no se protegió y se perjudica él por culpa del otro...

Y están los que reciben el recurso tarde y, cuando reclaman, les dicen que el país no tenía dinero, “¿y a quién vas a demandar por no poder hacer lo que debías para exigirle luego al seguro?”

Convence Mondeja. Y lo hace también la delegada municipal de la Agricultura en Morón, Eglis Guevara Guisán, quien no está de espaldas a los traspiés que “desvían” a cualquier usufructuario de la rutina de la casa al surco, y ni siquiera porque informe que la totalidad del fondo de tierras ociosas de ese territorio ya fue entregado a 290 personas ( y que solo las extinciones de contratos vigentes o la dejación de más áreas de las empresas que administran las tierras, podrían dar margen a nuevos productores) parece tranquila en medio de los hechos que se dan sobre la tierra.

“El Decreto Ley 300 ha tenido lagunas más grandes que la de La leche”. Usa la metáfora para ilustrar un punto que llegó, incluso, a malinterpretarse en sus inicios y que comparte el propio Giraldo Pérez Pérez, director de Suelos y Control de las Tierras, en la Delegación Provincial del Ministerio de la Agricultura (MINAG).

“Se malinterpretó, se pensó que los usufructuarios no podían asociarse a las CCS y que tenían que vincularse solo a las Cooperativas de Producción Agropecuarias (CPA) y a las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC). Muchas de ellas eran cañeras y debieron acoger hasta productores de cultivos varios. Por eso hoy casi todos quieren CCS y casi ninguna entidad (CPA, UBPC) quiere asociarlos. El tema de la vinculación es hoy la principal inconformidad”.

Giraldo Pérez director SuelosGiraldo asegura que alrededor del 25 por ciento de las más de 6 000 solicitudes de tierras hechas desde el 2012, a través del Decreto Ley- 300, han debido pasar por las manos del delegado provincial de la Agricultura

El procedimiento para aplicar ese Decreto dispone que los expedientes de los interesados en tierras que estén a más de cinco kilómetros de UBPC y CPA, deban ir a manos del delegado provincial (y no del delegado municipal) que aprueba la vinculación a una CCS; aun cuando las UBPC y CPA muestren documentos que especifican el por qué no tienen interés en acoger a esos posibles usufructuarios.

No obstante, el punto más alto de la obviedad que, aparentemente, no necesitaría aprobaciones a otros niveles, llega con el carácter de excepcionalidad hasta la mesa del Ministro.

“Se han dado muchos casos, por ejemplo, tengo una finca de frutales que está a 3 km de la CPA El Vaquerito, que es cañera, y es interés del municipio que se integre a una CCS de frutales, que está un poco más lejos, pero como esa finca tiene una CPA cerca (a menos de 5 kilómetros), debe esperar a que el Ministro apruebe esa excepcionalidad”, comenta Eglis.

−Pero si es muy evidente la lógica ¿por qué esperar la aprobación del Ministro?

−Porque así lo indica el decreto-Ley, responde.

Y por esa indicación, en Ciro Redondo, habían 52 personas esperando en febrero para hacer parir los marabuzales o la maleza, en medio de un llamado a la soberanía alimentaria en el que los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución para el período 2016-2021, dan cuerpo teórico en su número 162: “Asegurar un efectivo y sistemático control estatal sobre la tenencia y el uso de la tierra, para contribuir a su explotación eficiente y al incremento sostenido de las producciones. Continuar la entrega de tierras en usufructo y la reducción de las áreas ociosas”.

Se lee, claramente, que el control está en función de la explotación eficiente, ¿pero? según Yusmileidi Rivero Felipe, jefa del departamento de tierras y tractores, en ese municipio hacía algún tiempo que los interesados esperaban por tal excepcionalidad del Ministro, rodeados de siete UBPC y CPA cañeras, e interesados en lo que mejor se les aviene: CCS productoras de alimentos. Y sin la vinculación no procede la entrega de tierras.

Aunque el delegado de la Agricultura en Ciro Redondo, Germán Cloro Fronche, aclara que su “primera función es hacer cumplir la política”, entiende esa y otras congojas que se han dado en los campos.

La más lastimosa de todas se entabló hace unos meses y el disgusto y la incomprensión todavía no se han disipado. “El otro día estuve por allá y pensé que a un guajiro de esos le iba a dar un infarto”, lamenta.

Ni siquiera porque se releyó una y otra vez el inciso de la Ley que faculta al Ministro de la Agricultura a declarar “extinguido el contrato de usufructo por razón de utilidad pública o interés social”, o porque se les explicara que esas tierras volvían a AzCuba para ser sembradas de caña, que en términos económicos le son más rentables al país.

Ni siquiera porque hicieron alusión a la Resolución ministerial 726 y 727, del 31 de julio de 2016, explicando la extinción a 31 guajiros de Morón y 24 de Ciro Redondo… los 55 usufructuarios quedaron conformes. Les siguió pareciendo una injusticia legalizada. Pero injusticia, al fin.

CONTRAPUNTEO DE RAZONES

Cuando a Aleivy Bello le dijeron que ya no sería arrocero empezó a multiplicar por cero: 1 500 quintales de arroz en cada cosecha (y cogía dos cosechas al año). Los 185 000 litros de leche que los ganaderos de la CCS Nguyen Van Troi entregaban a la industria, la comida que aportaban los otros.

Él, que no es un guajiro bruto, entendió que contra la Ley no se puede (o no se debe) y solo expresó su incomodidad por lo ilógico que le parecía la medida en aquel contexto.

El contexto: observar las tierras de la Empresa Azucarera Ciego de Ávila improductivas, ociosas, ver que se les rescindía el contrato a 24 guajiros de esa CCS para cultivar más caña, como si ya se hubiesen plantado todas las tierras de las UBPC y CPA colindantes. Que les explicaran, incluso, que esas entidades al tener en su patrimonio tierras ociosas no podían hacerse cargo de las que les quitaban a ellos; que pasarían, por tanto, a otras unidades.

“Encima, casi dos años después de habernos extinguido el contrato, no han hecho nada en esas tierras. ¿Quién entiende eso?”, se pregunta ahora Aleivy, en representación de los antiguos asociados de la Nguyen, porque desde hace unos meses asumió la presidencia de la CCS.

Jorge Montero Cerezo, director de Atención al Productor Agropecuario (APA), de la Empresa Azucarera de esta provincia, aporta al entendimiento y pone sobre la mesa nuevos avisos: “Nosotros tenemos que cultivar la caña que necesitará la bioléctrica de Ciro Redondo y hoy producimos solo el 35 por ciento de la que demandará esa planta, prevista a concluirse en diciembre de 2019.

¡Imagínese!”, exclama el directivo que reconoce que el grupo azucarero está muy presionado con tal compromiso y por ello necesitan crecer más. En lo adelante será muy posible que tengan que prescindir de otros contratos.

Más allá de lo paradójico que resulta abarcar nuevas áreas cuando aún la maleza no se ha exterminado del todo, lo que aún carece de sentido (pues la pertinencia de recuperar esas tierras no está en discusión) es por qué, ante la lista de inconvenientes que le ha impedido a la Empresa Azucarera Ciego de Ávila plantar la gramínea, casi dos años después de las extinciones, no se adoptaron alternativas o se instauró algún tipo de excepcionalidad para que los agricultores siguieran cosechando en tierras donde hoy no hay ni caña ni cultivos varios.

Sin embargo, es en las ocupadas por el ganado donde las partes parecen encontrar su punto más álgido: mientras Montero asegura que no han podido roturar las tierras de los tenentes ganaderos porque la Agricultura no le compra el ganado.

Orlando Pérez Pedreira, delegado de la Agricultura en el territorio manifiesta que es al revés: “nosotros tenemos el ganado en esas tierras aún porque la Empresa Azucarera no nos ha notificado que tiene las condiciones para prepararlas, pero además ¿y dónde ya se compró el ganado y tampoco se ha planteado la gramínea?”, se cuestiona.

En uno de los comentarios que originara un trabajo sobre el tema, en el portal Cubadebate, Eddy Soca Baldoquín, director de Suelos y Control de la Tierra, del MINAG, aclaraba que “en ningún caso se ha dejado desamparado al usufructuario, pues los créditos que poseen los asume la entidad estatal que recupera la tierra”.

Y si bien el Decreto-Ley plantea, a su vez, que la extinción trae por consecuencia, “el avalúo y la liquidación de las bienhechurías que el usufructuario compró o construyó y el pago de su importe al usufructuario cesante”, en este caso el precio que se evalúa es el de “dejar de hacer”, el tiempo durante el cual nadie le ha sacado provecho a la tierra.

Ha habido excepciones, a pesar de que en esos 20 meses no se le quitara el chirrido de los dedos a Gustavo Rubén Pérez Cárdenas y él asegura que suenan así, como bisagras, de tanta mocha que le clavó al marabú, y no por sus 63 años. Este moronense que debió interrumpir sus cosechas a petición de la Empresa Azucarera en la provincia, se fue a las tierras de otro guajiro, “de ayudante, para vivir de algo”.

Gustavo guajiroGustavo se fue con su tractor a la tierra de otro guajiro, a ganarse sus frijoles porque “no se puede estar sin hacer nada”

Pese a los tropiezos, en los últimos seis años se han sumado unas 6 000 personas en todo el territorio a la tenencia de tierras y la cuantía de sus producciones, comparada con la nada que existía en los antiguos marabuzales es una cuenta que cierra redonda.

Lo sabe, mejor que muchos, Adel Pina, un guajiro de la CCS Felipe Navarro, en Ciro Redondo, que rinde tanto como el surco que lo sostiene. Y lo saben en otros rincones donde cualquier encuestado te dice que come y da de comer.

Para llegar a ese punto, primero, deben solicitar tierras; un proceso que alcanza los cuatro meses en la Comisión Agraria del municipio hasta ser aprobado, denegado, o “elevado”. Los 13 documentos que integran ese expediente y la meticulosidad de los datos demuestran una seriedad que no está de más (aunque quizás el tiempo pudiera acortarse). Desde su condición de director de Suelos y Control de la Tierra, Giraldo Pérez Pérez, defiende tal rigurosidad y aclara, incluso, que el cíclico Balance de uso y tenencia de la tierra, incorpora este año la legalidad.

“Se pretende inspeccionar cada usufructuario y, además de actualizar quién tiene la tierra y en qué la usa, recoger si la producción se cumple, si hay construcciones ilegales, si se respetan los términos del contrato, debe concluir el 30 de junio”, declara Giraldo.

Los agricultores, por su parte, reservan las expectativas ante las medidas anunciadas en agosto de 2017, porque tan importante como el control son las facilidades que abonan los frutos. Que el Consejo de Ministros anunciara ampliar a 20 años —antes era 10— el plazo de vigencia del usufructo para las personas naturales (período que podrá ser prorrogado por igual término), o que se pronunciara por incrementar el área de 13,42 a 26,84 hectáreas, para quienes soliciten tierras por primera vez con destino a las producciones agropecuarias y forestales son, sin dudas, algunos de los incentivos que podrían dar más “rendimiento” al surco.

Pero en Morón y Ciro Redondo, apenas dos terrenos en esta provincia, ya se ha comprobado que los múltiples beneficios no impiden que retoñen ciertas malezas que dejan a algunos “hechos tierra”, mientras la mayoría de los guajiros, tan hechos de tierra como están también, se levanten al otro día y tercos al fin, vuelvan a lo mismo.

TIERRAS EN CIEGO DE ÁVILA

Al cierre de junio de 2017 Ciego de Ávila poseía un área agrícola de 429 494 hectáreas. De ellas, 103 959 permanecían ociosas, alrededor del 24 por ciento.
El 92 por ciento, del total ocioso, está infestado de marabú. Las mayores áreas de esa planta invasora se concentran en Primero de Enero, Venezuela, Majagua y Baraguá.
Desde que en 2008 se aprobara el Decreto Ley-259, en la provincia suman ya casi 13 000 usufructuarios.
Desde que se puso en vigor el Decreto Ley 300, en septiembre de 2012, 51 personas jurídicas y 6 058 naturales han solicitado unas 65 700 hectáreas; 772 usufructuarios han solicitado incrementar sus áreas.
Se les ha extinguido la tierra a 974 tenedores que estaban acogidos al Decreto Ley 300, fundamentalmente, por no ponerla a producir, por solicitud propia y por usarla para fines distintos a los pactados


Comentarios  

# Ernesto René Salcedo R 08-06-2018 23:22
Esta investigación periodística profunda , necesaria y actual , pone al descubierto , porque es pírrica la producción de granos , hortalizas , frutas y el desarrollo del ganado en la provincia .
Pone de evidencia que los terrenos de Ciego de Ávila son excelentes y con un poco agua,y regadio eficiente , Ciego le da comida al país en toda su extensión .
Que falta, lo describe esta investigación ...
Aunque no está en tús competencias , debe ser material de estudio para los cuadros de la agricultura , ANAP y los cuadros que tiene el encargo por la parte política.Ya que con ese ritmo y las barreras , no tendremos boniato barato jamás....Soy óptimista pero la realidad hay que verla tal y cual es ....
Te felicito , esta investigación es material de estudio para todos .as , los avileños , comprometidos en las mejoras de la calidad de vida del pueblo avileño .
Los que tienen estos encargos sociales ...han estudiado con investigaciones rápidas no de números de buro , aplicando la ciencia , cuales son las barreras , para desestrabar el embrollo de trabas , ´obstáculos y demás que no permiten tener una agrícultura que garantice le Ansiada Seguridad Alimentaria y estén abarrotados nuestro mercados de todo tipo de producciones agrícolas , hasta de frutas exóticas y haya maíz , casi todo el año y se ponga la ciencia y la técnica sostenidamente a favor de esta debilidad no resuelta en más de 55 años .Cuál es el modelo o estrategias que pone en la mesa los productos asequibles a todos-as los bolsillos .
Prof Ernesto René Salcedo R
Responder | Responder con una citación | Citar
# senelio ceballos 08-06-2018 23:47
Saludos Lic.KATIA...Muy buen artculo, fotos, argumentado y con estadistiicas...Lo unico que no me gusto...ESA PALABRITA...ACOPIO!!..nuestros guajiros escuchan esa palabra y les da terror!!!....Cuando vamos a cambiar ese Sistema sovietico-cubano?.....Abrir una cuenta bancaria para cada guajiro e inversions directas del 18-23% del BIP de nuestra provincia / nacion...Como lo hacen los bancos de EU-UE, Cada guajiro debe tener su tractorcito /jeep / guarandinga para transportatar sus produuctos , si no podemos a cada uno por los menos agruparlos y venderles su tarquito para transporter hacia las ciudadades sus producciones...Cont
Responder | Responder con una citación | Citar

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar