Lunes, 20 de agosto de 2018 8:17 AM

“El voli no es solo jugar y ya”

Les abundan las diferencias: en tamaño, edades, uno nació en Morón y el otro en Ciego de Ávila. No son familia, pero la vida los unió mediante el deporte, y desde entonces viven como hermanos

Es raro verlos en su provincia natal, a donde vienen una a dos veces al año. Cuando lo hacen disfrutan al máximo al sentir la sensación de la niñez, aquella feliz etapa en la cual conocieron el voleibol de playa y tomaron una de las decisiones más duraderas en sus vidas: entregarse por completo a la práctica de esa disciplina.

Para que anduviesen juntos pasó algún tiempo: Karell Peña Ventoza, el moronero, ya ronda la treintena de años, siete más que su colega Daisel Quesada Sardiñas, sin embargo, desde que los unieron, sus vidas como atletas lograron una estabilidad en los resultados muy halagüeña al constituir, en la actualidad, la segunda pareja de mayores resultados en el sector varonil en Cuba.

Ya en el 2016 dieron una grata señal al contribuir a la clasificación de una pareja cubana a los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro, y aunque no les correspondió ese honor, llevan en su interior el orgullo de que la gloria ganada por sus rivales y amigos Sergio González y Nivaldo Díaz tiene un sólido respaldo avileño.

Con ese antecedente, la historia de la dupla avileña siguió su curso en el 2017 e hizo méritos suficientes para que los eligieran como el equipo del año en la provincia, una de las distinciones más difíciles de lograr en Ciego de Ávila por la fuerza existente en los deportes colectivos.

“El periodo fue muy bueno, afirma Karell, estuvimos a punto de implantar récord de cuatro paradas consecutivas con primeros lugares en el Circuito de NORCECA. Teníamos tres: en México, Islas Caimán y Jamaica, pero en la cuarta, efectuada en Varadero, obtuvimos solo el quinto lugar. Fue la más difícil que hemos tenido en Cuba.”

Los avances de estos chicos hicieron posible su presencia en el Campeonato Mundial en Viena, Austria, donde rindieron una actuación discreta al perder sus tres cotejos.

“Caímos en el llamado Grupo de la Muerte, por lo difícil que resultaban todos los contrarios. El primer día, contra México, estuvimos ganando en los dos sets, pero, al final, en ambos se nos fueron delante. Contra los brasileños, que fueron los campeones, los marcadores fueron reñidos, aunque en el cierre de ambos parciales nos hicieron los puntos que necesitaban. Terminamos con Holanda, con un primer set malo. En el segundo salimos delante y luego perdimos la ventaja.”

A pesar de su experiencia, Karell aprendió la lección de que no hay rivales fáciles en los escenarios donde jugaron: “En los análisis determinamos que, al final, no podíamos despreocuparnos, debimos utilizar recursos como la solicitud de tiempo para calmarnos, algo que no hicimos cuando era necesario”.

Para ambos quedó claro el criterio del entrenador Francisco Álvarez Cutiño, quien ha depositado mucha confianza en la dupla avileña al decirles: “Ustedes pueden lograrlo. Deben variar los sistemas de juego, o sea, jugar rápido o lento en determinadas ocasiones, saber cómo reservarse más en la cancha, actuar en correspondencia con la calidad del rival y no ser esquemáticos”.

Con apenas 23 años, a Daisel se le avizora un gran futuro sobre las arenas. En su niñez practicó el taekwondo, pero siendo alumno de la EIDE Marina Samuel Noble, en el año 2010 al profesor Alain Hernández le impresionó la estatura del muchacho y lo atrajo hacia el voli playero.

“No sabía nada de este deporte, pero él me embulló, empecé y ya en el 2012 obtuve el primer lugar en el campeonato nacional juvenil, junto a Darío Blanco, quien ya no compite. Poco tiempo después fui promovido al equipo nacional con la suerte de integrar la dupla con Karell.

“Él ha representado mucho para mí por su experiencia, su ayuda en cuanto a la comunicación y a la corrección de deficiencias, también considero que he aportado a los resultados mediante sugerencias para que elimine los errores que aprecio en él.”

En su todavía corta carrera, las experiencias en lides internacionales han sido vitales en su progresión: “Ver la calidad en otros países nos da la posibilidad de entrenar y mejorar. En las fases de NORCECA veíamos las estrategias de otras parejas y tratamos de aplicarlas”.

Lo apreciado en el mundial marcó profundamente al espigado joven: “Apreciamos el comportamiento de las mejores parejas, dentro y fuera de las canchas. Por ejemplo, no van a discotecas, no toman, dedican tempo a grabar partidos para luego analizar a los contrarios. El voli no es solo jugar y ya, sino conocer a los rivales”.

Si de oponentes se trata no es justo obviar en este diálogo a Sergio y Nivaldo, quienes marcan la delantera en Cuba. Tanto Karell como Daisel coinciden en la fuerte rivalidad net por medio, aunque fuera del ámbito competitivo son excelentes amigos.

A partir del 2018 comenzarán otros retos fuera de Cuba, el primero, la asistencia y un buen desempeño en los Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe de Cartagena, Colombia, considerado el primer escalón de un largo camino que puede conducirlos a la cita panamericana del próximo año, en Lima, Perú, y a la olimpiada de Tokio-2020, en Japón, aspiraciones para las que ambos requieren prepararse fuerte. Solo así estarán a la altura de esos rigurosos torneos.


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