Domingo, 25 de febrero de 2018 2:29 AM

La atmósfera enfurece comenzando 2018

La invasión continuada de masas de aire muy frío procedentes del océano Glacial Ártico, las enormes bajas invernales del Atlántico y Europa, y los dos ciclones que se originaron en la zona tropical entre África y Australia no debieran vincularse, necesariamente, a los efectos del calentamiento global o al cambio climático; son propios de las temporadas de verano (hemisferio sur del planeta) e invierno (hemisferio norte).

Tengan en cuenta que la atmósfera terrestre siempre intenta mantenerse en equilibrio al producirse una desigual distribución geográfica de la energía solar. Además, en el pasado se han reportado oleadas frías mucho más crudas, potentes borrascas y varios huracanes simultáneos.

LA IRA DE GRAYSON

Nevadas, heladas, vientos inclementes y un temporal marítimo como pocos en décadas recientes vapulearon la costa este norteamericana la semana anterior. La “bomba meteorológica” o “weather bomb” que progresó en el mar desde las cercanías de Bahamas-Florida hasta Canadá ya está en los libros del clima.

Recibió más de un nombre: Tormenta Brody, Ventisca o Nevada de 2018 y Tormenta de Nieve Grayson. Moviéndose rápidamente a cientos de kilómetros del litoral atlántico de Estados Unidos, este ciclón extratropical causó acumulaciones de nieve significativas.

El experto Jason Samenow, quien escribe sobre tópicos del tiempo para The Washington Post, señaló que el sistema se fortaleció a un ritmo sorprendente: la presión atmosférica descendió unos 53 hPa en 21 horas (y 59 hPa en 24 horas), lo que la ubica en el escalón más alto de las tormentas más explosivas de la costa este jamás observadas.

Advertencias por mal tiempo desde Norfolk (Virginia) hasta Maine fueron emitidas el día 3. Varios estados, incluidos Carolina del Norte, Nueva Jersey, Nueva York y Massachusetts declararon la emergencia debido a Grayson. Muchos vuelos fueron cancelados antes de la afectación.

La nieve cubrió porciones del norte de Florida, sureste de Georgia y Carolina del Sur. En Tallahassee nevó por primera vez en casi 30 años.

La más fuerte ráfaga de viento que generó fue de 203 km/h, en Saint-Joseph-du-Moine, Nova Scotia. La nevada más notable ocurrió en Bathurst, New Brunswick, con un registro de 61 centímetros.

Se confirmó que al menos 22 personas murieron y más de 300 000 residentes perdieron el suministro de energía.

ACTIVO INVIERNO EN CUBA

Del primero al 7 de enero, tras el avance del frente frío No. Uno de 2018, las bajas temperaturas fueron frecuentes desde Pinar del Río y la Isla de la Juventud hasta Guantánamo.

Según el Instituto de Meteorología, un valor mínimo de 7.5 °C se obtuvo en la estación matancera de Jovellanos el sábado 6. En ocasiones, las máximas no excedieron los 20 y 23 °C en varias provincias.

Hubo lluvias fuertes e inundaciones en el extremo oriental del país. Mientras, en las villas de Gibara y Baracoa se avistaron grandes olas, y el agua de mar, en los tramos más bajos de la franja costera, avanzó algunos metros.

Igualmente, las rachas de viento superaron los 50 y 60 km/h el sábado y domingo debido a la influencia marcada de las altas presiones (anticiclón continental migratorio).

DOS CICLONES EN EL ÍNDICO

Madagascar, la isla más grande del continente africano y la cuarta más extensa del planeta, fue impactada hace poco por Ava, el primer ciclón tropical de la temporada en el suroeste del Océano Índico.

Tocó tierra cerca de la ciudad de Toamasina, el más importante puerto marítimo y centro comercial del país, con vientos máximos de 167 km/h y rachas superiores a 200 km/h.

“Preliminarmente, una persona ha fallecido, tres han sido reportadas como desaparecidas, 10 465 han sido desplazadas y más de 12 000 afectadas por el ciclón”, dijo en un comunicado el Buró Nacional de Gestión de Riesgos y Catástrofes.

El sitio web de Radio Francia Internacional (RFI) apuntó que Ava comenzó devastando la parte oriental de la nación. Los vientos arrancaron árboles, postes eléctricos y destruyeron casas.

Un habitante de la ciudad, que vio despegarse el techo de su casa, dio testimonio de la lentitud de la ayuda para intervenir. Incluso, cuando las ráfagas habían disminuido, la ciudad todavía estaba inundada.

Y mientras Ava, ya muy debilitada, se aleja paulatinamente de Madagascar, el poderoso ciclón Irving continúa moviéndose bien al este de la pequeña isla La Réunion y solo es de interés para la navegación aérea y marítima.


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