Lunes, 24 de septiembre de 2018 12:13 AM

Ciclista de Ciego de Ávila viaja en el tren de la Gloria

La del extremo derecho, la más pequeña y bella de las cuatro, se llama Maylín Sánchez Borges, y es una de las integrantes de la cuarteta de Cuba que en los 4 000 metros persecución por equipos retuvo en Cali, Colombia el título regional en esta modalidad del ciclismo y, de paso, dejó con las ganas de saborear otro triunfo a las anfitrionas y su entusiasta afición.

A los 25 años (nació el 1ro de marzo de 1993), la avileña tuvo que asumir la responsabilidad que correspondía a Iraida García, quien sufrió una fractura de clavícula cuando las criollas entrenaban en el velódromo colombiano de Boyacá, a pocos días de la apertura de los XXIII Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe.

Me asusté cuando la vi pedalear el domingo. Las cuatro de Cuba avanzaban a un ritmo endemoniado, los cronómetros indicaban la inminencia del récord, pero la experimentada Yudelmis Domínguez tuvo problemas con los cambios y debió abandonar la porfía.

Fue el momento en el que Maylín se echó a cuestas la suerte del equipo, porque, en esta prueba, la tercera en cruzar la línea de sentencia es la que marca el tiempo del conjunto y era obvio que Marlies Mejías y Arlenis Sierra ya habían abierto las turbinas, tanto que la de Ciego de Ávila explotó y quedó rezagada.

En unos instantes pudo irse a bolina el esfuerzo de meses y años, mas, en una maniobra tan arriesgada como necesaria, las dos fuera de serie tuvieron que aminorar la marcha para que Sánchez reenganchara en el tren de la gloria. Así y todo, las nuestras fijaron el mejor resultado: 4:33.516 minutos, y dejaron preparado el escenario para discutir el título ante las locales.

El pasado lunes, las alumnas de Leonel Álvarez, El Chino, mantuvieron el control sobre sus adversarias y aumentaron el ritmo en las vueltas finales al velódromo Alcides Nieto Patiño.

“Me sentí muy bien, mejor que ayer en la clasificación, estoy muy feliz y con la mejor disposición de volver a correr en el evento que me pongan. En la ruta sí todas vamos a correr el día 28 a batallar por copar el podio”, dijo excitada la que aparece en el extremo derecho de la foto, la más pequeña y bella de las cuatro campeonas de Cuba, la que se llama Maylín Sánchez Borges y representa, de una vez, a Cuba y Ciego de Ávila.

Duros de verdad

La fiesta multideportiva muestra cuánto avanzan las principales potencias del músculo en el área centroamericana y caribeña. Y una prueba contundente de la creciente rivalidad la revelan las lides de hockey sobre césped, en la que ambos conjuntos cubanos, con presencia de cinco avileños, arrancaron con derrotas y casi nada presagia un final dorado para los nuestros.

Primero fueron las chicas, quienes cayeron estrepitosamente ante las mexicanas, 0x3, lo que las obligó a vencer, primero a Guyana, 2x0, y luego, en el juego que definía el segundo escaño del Grupo A, a República Dominicana, 3x2.

Este jueves discutirán el boleto a la final con las trinitarias, un rival que viene de ganar la otra llave, mediante tres triunfos, incluida una goleada de 12x0 a Guatemala.

Más complicado aún aparece el horizonte de la selección varonil, doblegada por Trinidad y Tobago, 2x1 en el debut, pero vencedora 5x0 en duelo en el que el avileño Heriberto Sarduy perforó dos veces el arco jamaicano. Les resta a los criollos, este miércoles, el último compromiso en el apartado A, frente al líder, Barbados, que, a su vez, acumula sonrisas de 1x0 sobre Jamaica y 2x1 ante los trinitarios.

En el resto de las modalidades del programa de competencias, también se multiplica la puja que, en otros momentos era casi una pelea de México y las demás naciones por arrebatarle unas pocas medallas a Cuba. Así ocurrió en 1970, 1974, 1978, 1982, 1986, 1990, 1993 y 1998, sin embargo, las citas de 2006 y 2014 (la mayor de las Antillas no intervino en 2002 y 2010), reflejaron que el cerco se estrecha cada vez más. A estas alturas, una victoria mexicana en el medallero no sería una crónica imprevista sobre el fin de la hegemonía cubana. Y en el fondo puede que sea lo mejor porque las hegemonías no resultan nunca del todo saludables.


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