Martes, 24 de abril de 2018 2:19 AM

El dolor nunca es ajeno

“No hay grito de dolor que en lo futuro no tenga al fin por eco una alegría.” Así pensaba el poeta español Ramón de Campoamor, y es la expresión que encontré para asirme a la idea de que la solución al caso de hoy, a pesar de las notas grises, no tendrá otro final que uno cargado de los signos de la alegría.

La misiva la envió Brizaida de la Nuez Hernández: “Escribo a nombre del joven Alberto Cabalé Verdecia, de 30 años de edad y graduado de Ciencias Exactas en la especialidad de Matemática, Física y Computación; víctima de un accidente automovilístico el día 6 de marzo de 2016, herido de gravedad y llevado al hospital Roberto Rodríguez, de Morón. Fue intervenido y mantenido con una atención especial por los neurocirujanos Yoana y Jean Concepción (a los que agradece por haberle salvado), le diagnostican trauma neurológico general y se le injerta una prótesis craneal, permaneciendo en estado de coma por 41 días, en los que presentó complicaciones como neumonía y sepsis pulmonar por una bacteria adquirida (...).

“Ya dado de alta no puede valerse por sí mismo y se le indica fisioterapia para su recuperación, la que debía hacérsele en su hogar en el poblado de Ceballos, en el kilómetro 7, Santo Tomás, ya que sus familiares no cuentan con los medios para su traslado diario, por estar imposibilitado de caminar y tener una escara (úlcera por presión), en la parte posterior de su espalda debido a su encamado.

“Se le designó un fisioterapeuta, Frank Cruz, que ayudó a recuperar parte de la movilidad de sus brazos y manos (...). Al compañero se le otorga una misión internacionalista y Alberto queda sin sustituto para su tratamiento. Pasado un tiempo mandan a una compañera (de la que no tengo su nombre), que le hacía la fisioterapia cada quince días y dejaba encargado a los padres del joven la tarea, que no surtía efecto, al no tener los conocimientos ni la experiencia necesaria para poner en práctica los ejercicios.

“Después de diez meses sin apoyo, me presento en el Poder Popular Municipal de Ciego de Ávila, donde me recibe la compañera Emilia, de Atención a la Población, tramita mi queja y le da seguimiento.

"De la Dirección Municipal de Salud se presenta en mi casa el compañero Ariel, el 6 de septiembre, prometiendo visitar al doliente, lo que nunca se hizo, alegando mucho trabajo por el paso del huracán Irma. Después de un mes hablo con la compañera Alicia, de Atención a la Población en Salud, para saber qué se había hecho; con ella me vuelvo a comunicar el 17 de noviembre, a las 10:30 am, y me explica que un especialista de fisioterapia se encontraba en ese momento en la vivienda del paciente.

“Quedé en verificar y llamarla al momento de conversar con los familiares de Alberto, y fue falso lo dicho por Alicia, pues nadie lo visitó; traté de hablar nuevamente siendo imposible, pues las tres horas siguientes el teléfono de Atención a la Población estuvo fuera de servicio, y, aunque dejé mi número de teléfono fijo, todavía no recibo llamada alguna.

“Supe por el padre de Alberto que a principios de diciembre se presentaron en su vivienda las compañeras Tania y Mabel, trabajadoras de Salud, las que llenaron de promesas las esperanzas del joven, y de las que no se supo nunca más.

“Lo hago público, pues creo que solo así va a ser posible resolver la situación de un joven que tiene derecho pleno a la salud, víctima de un criminal que lo dejó abandonado a su suerte, después de impactarlo con una guagua, y de otros que no le garantizan su tratamiento con la fisioterapia que le propiciaría caminar y las esperanzas de vivir dignamente.”

Y usted coincidirá conmigo: personas como Brizaida son dignas de elogio. También, en que esta falla merece ser revertida con la solución del caso y un análisis enérgico con los responsables.


Comentarios  

# Noel 15-01-2018 20:24
Lamentablemente hay muchos ejemplos de decidia en cuanto al tema de la salud en nuestra provincia. Es una pena. He escrito una carta que presentaré a Invasor y Granma al respeto.
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