Fidel el Ángel mismoHace poco, previo al 26 de julio, escribí que me negaba a considerar esa efeméride, este año, como la primera vez que Cuba la festejaría sin la presencia de Fidel .

Y este 13 de agosto, día del aniversario de su natalicio, vuelve a reafirmar idéntica convicción dentro de mí.

¿Quién puede separar el décimo tercer día del octavo mes de la imagen que acompaña a millones de cubanos e, incluso, a personas de otras latitudes?

Si —en particular durante los últimos años— nos acostumbramos a celebrar con respeto, orgullo y alegría cada cumpleaños del líder histórico de la Revolución, imposible imaginar que mañana domingo haya palidez o luto en la caja del pecho o en la del techo familiar.

Ahora es que Fidel empieza a vivir de verdad, allí, sentado sobre ese pedazo de montaña en roca. Ahora, es cuando los que anhelaban su muerte física,van a tener que soportar el peso de su dimensión histórica, a la cual solo se asciende envuelto en una estatura humana como la que él tuvo desde niño, allá en las plantaciones y senderos de Birán.

Santiago de Cuba, La Habana, la Universidad, solo fueron aulas. El Moncada, El Presidio Modelo, el exilio, la expedición, el desembarco, la Sierra Maestra, la épica “locura” de bajar al llano y atravesar el archipiélago por toda su columna vertebral, constituyeron ejercicio práctico e inevitable examen de lo aprendido. El 1ro. de Enero, la entrada triunfal a la capital de todos los cubanos, la nacionalización, el resto de las medidas, la Campaña de Alfabetización, el derecho concedido a todos los derechos, el vuelo verdaderamente libre, hasta hoy, en todos los terrenos, sobre todo, en el del pensamiento... he ahí la calificación, máxima, de su obra.

Por eso, mientras tecleo estos breves apuntes, acude una y otra vez a mi memoria su silueta en tres momentos: de pie, fusil en ristre, mirando hacia la Sierra; cargando a un niño (¿acaso convertido en niño también él?); y sentado tranquilamente, con esa sonrisa que ni los demonios le pudieron alterar, jamás, al hijo de Ángel..., al Ángel mismo.

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