CARNAVAL AVILEÑO 2017 FOTO JOSÉ AURELIO PAZ• El Carnaval de las Flores culminó en Ciego de Ávila y dejó tras de sí una estela de inconformidades

Si nos detuviéramos a valorar un carnaval solo por la cantidad de cerveza o comida vendida pecaríamos de ingenuos —negocio redondo—, pues los diversos matices que confluyen en esta fiesta, de carácter popular y capaz de arrastrar a las familias a las calles, invitan a propósitos más ambiciosos.

• Lea aquí lo que proponía el Carnaval de las Flores 2017

La complejidad de ajustar cada detalle en la magnitud de las planificaciones nadie lo desestima. Sin embargo, llegados a este punto, la cuestión sobrepasa el hecho de que las flores no hacen honor al nombre de la cita y que las serpentinas perviven solo en la memoria; cada año el rescate de tradiciones palidece y la dimensión sociocultural implícita sucumbe ante incoherencias elementales y los códigos del más elemental kitsch.

Llegaron los primeros lamentos  con la selección del cartel, en sí, un carnaval aparte, desde el fallido intento gramatical de Carnavileño —privilegiado en un primer plano— en lugar de Carnaval de las Flores, hasta el exceso de simbolismo de la piña, la reiteración de mensajes alusivos al suceso y la pésima tipografía seleccionada para destacar, abajo y a la derecha, el verdadero nombre de las celebraciones.

Tampoco se convocó con antelación a artistas y creadores del terruño a elaborar propuestas para definir, luego, la identidad visual más acertada. La selección, al parecer, fue unipersonal y apresurada, ¿qué otra atenuante pudiese existir?

Expectativas creadas con una gala inaugural que superaría los 170 000 pesos y traería al escenario local talento artístico foráneo, quedaron tronchadas y de las razones ya Invasor habló, aunque faltó agregar que dedicar las festividades a la lucha contra la violencia de género fue otra disonancia, al no ser argumentada en el espectáculo.

• Lea aquí valoraciones sobre la Gala inaugural

Para el jueves, trompetas y tambores afinaban acordes y con puntualidad rompieron los paseos de carrozas y comparsas, pero no fueron acontecimientos felices. Los trayectos resultaron bochornosos y acontecían con danzantes recostados, bebiendo, fumando, chiflando o levantándose las máscaras para ser vistos por alguien que, desde la distancia, aun no los reconocía. Parecía que “involucionaban”.

Entonces, el paseo fue privativo del jurado porque al llegar a la tarima principal, pequeña y ubicada en un área donde el público se amontonaba, la solemnidad se adueñaba de los mismos, incapaces de mantenerla antes. Sin olvidar que el diálogo con los asistentes fue pobre porque coreógrafos y directores artísticos entregaron tarde y poco detalladas las reseñas de las presentaciones.

CARNAVAL AVILEÑO 2017 FOTO JOSÉ AURELIO PAZ

El vestuario ganó en colorido y los diseños resultaron atractivos, aunque se repetían bajo las exigencias de tejidos pocos idóneos y la premura de trabajar a última hora.

Prevaleció la sencillez coreográfica, mas la coherencia y unidad mínima que debe establecerse entre temas, atuendos y música no se logró a plenitud. Solo la carroza del Ministerio de la Construcción, con el espectáculo Elementos, contó una historia con cierta dramaturgia. De ahí que el Gran Premio le fuera otorgado.

Las comparsas, en general, se robaron el show con la “pegajosa” conga y, en este sentido, debió reconocerse a la de Punta Alegre que, a pesar de su añejo hábito de “arrollar” y su impecable sonoridad, se fue sin premios a casa.

• Vea instantáneas de los paseos

Se ganó en organización en las áreas y se cumplió la encomienda de acercar la celebración a los diferentes puntos de la ciudad, pero no escaparon de las indisciplinas sociales y las reyertas, incluso, en la zona de Chicho Torres se mezclaron aparatos para niños y venta de cerveza, binomio que conspiró contra la tranquilidad.

Por su parte, las áreas de La pesca y El platanal de Bartolo se fusionaron, sin embargo, los elementos característicos de la segunda nunca estuvieron presentes.

Como acuerdo para aliviar tensiones en los bolsillos y responder a anteriores reclamos solo los establecimientos estatales expendieron bebidas enlatadas (cervezas, maltas, refrescos), al habitual precio de la red de comercio, con lo cual se puso coto a las costosas reventas de los cuentapropistas.

Engalanar cuadras y centros de trabajo con entusiasmo, el sano espíritu competitivo, los aplausos del público durante los paseos, y las ansias por resolver la fórmula del carnaval resultaron tradiciones en desuso durante estas festividades.

Al Carnaval de las Flores debe distinguirlo la alegría contagiosa, el ritmo de la conga, la multiplicidad de opciones y el impecable diseño de atrezos y carrozas. En este afán, ¿qué debemos suprimir y qué debemos mantener?, ¿cómo aprovechar el talento e invertir en la perfección?

Sin dudas, se erige como sello identitario y fenómeno popular, que no logra desligarse del sentido artístico-cultural, cuando esta elemental correspondencia falla debiéramos parar, meditar y repensarlo desde sus entrañas.

CARNAVAL AVILEÑO 2017 FOTO JOSÉ AURELIO PAZ

 

CARNAVAL AVILEÑO 2017 FOTO JOSÉ AURELIO PAZ

 

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Comentarios   

0 #1 milan 18-05-2017 14:01
Todos los años se realizan Criticas y mas criticas en pos de que el Carnaval sea lo que debe de ser una Fiesta de Tradiciones,per o nada todo se queda en el papel y las autoridades que tienen que ver esto no lo hacen, hagan una encuesta popular y veran los criterios reales de que estas Fiestas No sirven para lo que estan hechas . Esperemos esto se mejore o mejor no hagan Carnavales y ahoraran
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