Como una sola florElla apareció en el paseo cual pequeña hada caída de uno de los cuentos de Andersen. De cabellos plata y ojos inmensamente grandes y azules, era una figurita de biscuit escapada de la caja de música de un joyero antiguo. Solo tenía un “defectico” para cualquier pintor renacentista que quisiera atraparla en sus lienzos. Movía, con cierto garbo, las caderas al son de la conga. Delataba, por algún lado, las “impurezas” de la sangre vienesa al mezclarse con la cubana.

Mi historia de amor con Buena féLa lectora Diana Rosa Dobao vuelve a sentarse en esta Plaza de palabras a contarnos parte de su corazón:

Hace tan solo tres años comenzó mi historia de amor con Buena Fe, en el momento que ellos aparecieron mi hijo acababa de nacer y no me quedaba mucho espacio para los sueños. Entre biberones y madrugadas de insomnio la música no tenía cabida, solo reconocía aquellas canciones que, como dijera el poeta, una tararea sin saber por qué y, durante muchos años, seguí el impacto de sus audiovisuales y me identificaba con las estrofas que consideraba más melódicas y cantables.

CABALLO ACUSA A COCHEROA galope tendido atravesó la ciudad. Arrastró sus arneses, cual cascabeles de espanto, hasta la estación de policía y, poniendo una de sus patas sobre el buró de la Carpeta, dijo: “¡Vengo a acusar a mi dueño!”

LA OTRA MAMA INES arregladaExplosiva, caliente, cariñosa y negra como el café, fueron las palabras con que me la pintaron artistas, diletantes, noctámbulos, alcohólicos, rockeros, fumadores... con quienes conversé en esa especie de Puerta de Alcalá que es La Fontana, confluencia de personajes famosos y comunes que acuden allí a pintar el mundo a su manera, mientras beben una taza de ese ardiente líquido que nos define, como cubanos, en cualquier parte del mundo.

MonteríaUn lector no tiene precio. Por eso, nadie que escriba puede darse el lujo de perder uno solo. Una persona que te regale un poco de su tiempo leyéndote no se construye en un día. De manera que me cuido tanto de no derrumbar los edificios de afectos que, durante años, levanté con mi palabra y en complicidad con ellos, aunque por momentos no coincidamos en criterios.

CON VIOLÍNA petición de nuestros lectores, y como manera de lograr que El Marcapasos (Cuba por dentro en Invasor.cu) sea esa “plaza de todos”, nuestro latido de letras convoca a su primer concurso que, bajo el nombre de Con violín..., pretende enriquecer el abanico con el cual buscamos refrescar la vida, en medio de esos pequeños infartos cotidianos que a veces sufrimos.

Perlas rarasSe preguntó la ostra el porqué de la rareza, si había sembrado, en su alma de concha, el mismo grano de amor e ímpetu que las otras. Quizás volvió a preguntarse millones de veces por qué su perla no era perfectamente redonda ni su nácar tan puro, hasta que la perla, desde su imperfección, le hizo entender que la belleza es más profunda y, como hacen los buscadores de esta joya en los océanos, es preciso bucear en las profundidades de la vida para encontrarle el brillo inusual a la alegría; no el que se muestra desde la capa más superficial y frágil de lo aparente, sino aquel que brota desde lo recóndito del universo.

COSE EN CASA1He visto a las tejedoras de mi pueblo ir y venir alarmadas. “¡Se nos descose la ciudad!”, rumoran, y buscan en sus viejos canastillas para encontrar las mejores agujas, heredadas de nuestras abuelas. Esas de acero y bronce que, como aleación profunda, no se parten a la primera puntada si la tela es dura.

 LAS APARIENCIASNo más apareció la foto en las redes sociales la fantasía de la gente se disparó. Creyeron ver, en esta escena, la mirada agónica de un canguro perdiendo a su amada en brazos y la imagen se hizo “viral”; es decir, fue compartida, miles y miles de veces, en instantes, a través de la Internet.

Guachineo 1a“Estoy a punto del infarto musical”, me comenta una abuela, fan de la llamada Década prodigiosa, porque dice que su nieto se pasa el día repitiendo un absurdo reguetón, de un tal Chocolate, el cual hace casi convulsionar al muchacho, mientras, como quien aplasta una colilla en medio de una sesión de espiritismo, repite casi drogado por el estribillo: “(...) ¡Y con la punta ‘el pie guachineo/ y con la punta ‘el pie guachineo/ de tanto guachineo tengo hasta mareo/ mírala to’a descontrolá/ partiendo la disco a la mitad/ con la punta ‘el pie/ pa’lante y pa’tras/ (...).”