TRANS•Hablaba sobre la importancia del ser y no del aparentar. Y aunque muy probablemente nunca se darán cuenta, los que enjuiciaban al “hombre con blusa” se autoproclamaban defensores de la doble moral

Ella lo dijo alto, como suelen hacerse esas preguntas que inquietan a los seis años: ¿mamita, por qué ese hombre se pone blusa? Íbamos en un coche cuando el silencio interrumpió todas las conversaciones y todos, supongo, comenzaron a esperar la respuesta que le daría a mi hija, incluso, el “hombre de la blusa”, que ya no miraba a otra parte.

Y yo, que no suelo engañarla y debo traducirle la vida con un periodismo exactísimo, casi de relojera suiza con vocación literaria, tuve que decirle lo que debía porque años después —si falla mi memoria e inconsciente o conscientemente varío la versión de la historia— podría ripostarme: “Ah, no, eso no es así porque un día tú me dijiste...” y les aseguro que su cita sería textual.

De modo que empecé a contestarle con preguntas, para ir llevándola adonde quería y adonde, supuse, no querían los otros, por la miradas perplejas que encontraban mis respuestas.

Solo la mujer que aparentaba ser hombre (según su visión) o el hombre que aparentaba ser mujer (según la visión de la niña) daba las gracias con el rostro. El resto permanecía atónito ante un diálogo que intentaba ilustrar el respeto a la identidad de género; el derecho a mostrar lo que sentimos, lo que somos y no lo que se supone seamos. Hablaba sobre la importancia del ser y no del aparentar. Y aunque, muy probablemente, nunca se darán cuenta, los que enjuiciaban al “hombre con blusa” se autoproclamaban defensores de la doble moral.

Aquello era una oda a la sinceridad y solo Gretel, con seis años, lograba verlo. ¿Y entonces si un hombre se pone blusa se convierte en mujer? “No, bebé, es al revés, él se siente mujer y por eso se pone una blusa. Así todos saben que no es lo que parece. Y no engaña a nadie”. Y el transgénero, ese término que se inventó la ciencia cuando la biología no comulga con el "alma", sonrió. Su sonrisa debió haber sido la victoria del día en el largo batallar de su espíritu frente a cromosomas aleatorios, que no tenían cómo saber si debían concluir en XX (femenino) o en XY (masculino). Sin embargo, los homosexuales, los transexuales, los bisexuales, los heterosexuales... todos los que hemos sido catalogados, y segregados, por nuestra sexualidad, sí podemos elegir cómo comportarnos y es ahí donde muchos, sobre todo la mayoría hetero, demuestra serias desviaciones. De eso quería salvar a mi hija.

Y de eso se ha hablado otras veces en Invasor

Por supuesto no le dije que el sexo se finge, se oculta, se cambia..., pero nunca se logra traicionar del todo la identidad. Que se puede simular toda la vida e incluso simular muy bien, sin que la plenitud te convierta en un ser feliz. Que resulta indignante que se reproche la persistencia hacia la felicidad según el patrón individual. Que los unos y los otros nunca debieran aparentar para ser aceptados los unos dentro de los otros...Nada de eso hubiera comprendido ella que, después del silencio, llegó a la siguiente conclusión: “mamita, tú dices que soy una princesa, entonces, ¿cuándo me ponga la tiara me convierto en una de verdad, todos lo saben y así no engaño a nadie?”

Y el coche en pleno carcajeó. La pequeña había traspasado la lógica, siguió de largo por la fantasía de su edad y fue a dar a la mismísima utopía de lo imposible. Pero, ahí tampoco se dieron cuenta de que la niña de seis años había captado una idea que a ellos les resultaba todavía inconcebible.

Sospecho que nunca se han preguntado cómo una mujer puede dar lecciones de educación mientras golpea a sus hijos ni cómo un hombre engaña reiteradamente a su esposa y jura amarla; o cómo un directivo habla de sencillez y levanta los muros de su segundo hogar. Hay tanta apariencia en la calle que todavía no entiendo el rechazo a los que se exhiben tal cual. Mientras los juzgamos discriminamos, de paso, la sinceridad porque ser no es parecer.

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Comentarios   

0 #5 rafael 18-05-2017 12:07
Desde mi visión heterosexual, lo primero que me viene a la mente cuando la gente critica la atención que últimamente se le da al tema, es cuando eramos adolescentes y crueles, como tratabamos a los "flojitos" y se le hacia la vida un infierno. Este país está llamado a ser todo corazón y para ello tenemos que llevar la máxima martiana en el corazón: Con todos y para el bien de todos". Gracias katia, por este precioso articulo. Cosas como esta hacen más fuerte la Revolución
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0 #4 edmundo sanchez 08-05-2017 19:33
Muy bueno el articulo
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0 #3 yenny 03-05-2017 15:24
Maravilloso artículo, estupenda la enseñanza que recibe tu princesa Gretel, cuanta falta hace educar así a los niños...BRAVO; BRAVO BRAVO!!!!
El artículo fenomenal.

Saludos.
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0 #2 jose 03-05-2017 14:56
Sin comentario con el comentario. Katia tiene la capacidad de darnos una bocanada de aire y, de pronto, quitárnosla para propiciar un ahogo noble y restaurador.
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0 #1 Ifrit 02-05-2017 17:45
Me quito el sombrero, Katia
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