Con puño campesino ITal y como informó nuestro sitio, las minindustrias conserveras La Julia y La Trocha, pertenecientes a la Cooperativa de Crédito y Servicios (CCS) José Martí, en áreas de la Empresa Agroindustrial Ceballos, de Ciego de Ávila, están asegurando producciones para beneficio de familias que residen en las zonas más perjudicadas por el huracán Irma.

Ese hecho, sin embargo, va mucho más allá del formal aporte que puede realizar cierta unidad, empresa o estructura productiva en un contexto como el de hoy.

El grueso de los campesinos se empeña en acopiar hasta la última vianda e intensificar la siembra de más cultivos

Cuando directivos y miembros de la mencionada cooperativa le expusieron a Félix Duarte Ortega, presidente del Consejo de Defensa Provincial, la voluntad de aportar pulpa de mango y puré de tomate (La Julia), así como ajiaco (La Trocha) para los damnificados, predominaba más un sentimiento que una operación estrictamente productiva, comercial o económica.

Prueba de ello es que esa contribución corre, del todo, a cargo de la CCS, con gastos como los de transportación, combustible y comercialización, asumidos de manera consciente, a pesar de que ello atenta contra los ingresos y no genera ganancia.

Con puño campesino IIPara que se entienda mejor: solo así, sin terceras manos entre ellos, que producen, y el damnificado, es posible distribuir a 6.00 y 7.00 pesos, respectivamente, botellas de pulpa de mango y de puré de tomate que, de otro modo, tendrían un precio superior.

Y si agradecimiento ha generado esa alternativa entre gente humilde, en comunidades como Júcaro y Punta Alegre, no menos tranquilidad siembra entre socios y campesinos; es decir, entre los mismos que en asamblea reiteraron su disposición, incluso, de ayudar a sufragarles gastos para la venta de materiales de construcción a las familias con menos ingresos, las más afectadas por el paso del meteoro.

Es, en fin, la actitud de hombres como el chofer Yosley Casquero, que no cobró ni un centavo por el viaje realizado hasta Güines, en la occidental provincia de Mayabeque, para buscar viandas con vistas a la elaboración y envase del ajiaco.

Mujeres, en La Trocha, preparan el criollo ajiaco para su posterior envase y distribución entre los damnificados

Es, en fin, la postura de otros como Nardo Brito, quien, como se sabe, con más de 90 años de edad continúa dando lecciones de sensibilidad, al donar su producción de calabaza para instituciones de alto alcance humano y social, como la casa que acoge a niñas y niños sin amparo familiar en la capital provincial.

Y es, en fin, la respuesta que, con más latido y acciones que palabras, vuelven a ofrecer un grupo de campesinos, esos que con la bota bien afincada en el surco le ordeñan a la tierra su mejor fruto, haya sequía hoy o demasiada humedad mañana.

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