Yaselis va por más Pastor 1Abre su pupila enero y la pequeña Yaselis Fernández Mustelier (10 años) pone la suya en abril, recordando, tal vez, las cuatro medallas de oro y tres de plata que ese cuarto mes del año le dejó, en 2016, cuando niñas y niños se disputaron los mejores peldaños de la natación cubana, durante los juegos pioneriles, celebrados en la oriental provincia de Granma.

Yaselis confía en que, entrenando fuerte, vendrán nuevas medallas

“Las de oro —explica— fueron en 50 y 100 metros libres, 100 combinados y mariposa, mientras que las tres de plata las gané en 50 metros espalda y en los relevos libre y combinado.

“Después, en julio, participé en los Juegos Escolares. Estuvieron un poco más apretados, pero regresé con una medalla de bronce, en el relevo combinado.”

Yaselis va por más Pastor 2Por si fuera poco, en la reciente Copa La Piña, volvió a brillar, con cinco preseas doradas y dos de plata.

Ese impresionante saldo sirve de motivación para que Yaselis preste más atención aún, durante las diez sesiones semanales de entrenamiento que imparte “la profe Daicelys”, entre ocho y once de la mañana y de cinco a siete de la tarde-noche, cada día.

Vital es atender bien, en seco, para aplicar lo aprendido, luego en el agua

“No solo tiene resultados ya —comenta la entrenadora—, sino que se le nota interés, pone empeño y muestra disposición. Ella sabe que eso, junto a la disciplina, es fundamental para cualquier atleta, mucho más en la natación.”

“Desde muy pequeña me gustaba nadar. Por eso vine para acá. Mi familia es de Sanguily, en el municipio de Venezuela. Al principio extrañaba un poco a mi casa, pero después no tanto. Este deporte me gusta, es el más lindo de todos, mucho más ahora que fuimos los mejores del país en la categoría de 10 años. Dicen que nunca Ciego de Ávila lo había hecho.”

Por lo visto, la inclinación de Yaselis por el nado es un asunto familiar... o lo será cada vez más.

Tal y como ocurre con los hermanos Diosbel, Dioskel y Diosángel Marín, compañeros de entrenamiento y medallistas todos, también su hermana Yanelis Fernández se inclinó por el deporte de las piscinas, en tanto Nayelis, la mayor, disfruta el pentatlón moderno, que incluye la natación.

Quizás para mamá y papá, tíos, vecinos y hasta algún que otro profesor de Matemáticas, Historia o Lengua Española, todo ello no pase hoy de ese gusto lógico que suelen sentir los niños por el agua.

Con ojo “clínicamente avizor”, técnicos y entrenadores saben que no es tan así. El tiempo se va “nadando” a una velocidad increíble y, si ahora se aprovecha bien cada minuto de práctica, mañana esas niñas y niños pueden ser los mismos que doren, plateen o bronceen no solo a Ciego de Ávila... también, a Cuba.

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