Disonancias 5• Después de años de olvido, todo parece indicar que el cine Nicaragua irá cambiando su apariencia. Veamos por qué...

El día 1ro. de febrero de este año, dirigentes del Gobierno en la provincia de Ciego de Ávila y el municipio cabecera, y del Comité Provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, acompañados de varios artistas del territorio, recorrieron espacios de la ciudad donde, en el futuro, podrían desarrollarse proyectos culturales de impacto en la ciudadanía.

De las decisiones que se adoptaron aquella jornada dominical, por el momento solo va tomando cuerpo el pequeño taller de grabado que por tanto tiempo solicitó Miguel Chamorro, por mucho el más importante grabador de Ciego de Ávila y al que, hasta ahora, le habían dado una callada por respuesta.

Hoy el cine Nicaragua es la sede de la Banda de Conciertos de Ciego de Ávila

Parecía que el periplo era uno de esos encuentros casi estériles, pero recurrentes, en los que poco se concreta porque las partes involucradas no se ponen de acuerdo o no tienen claro cómo "aterrizar" los sueños y las ideas. Las ideas, mientras están en su estado natural, viajando a la velocidad de la luz en las circunvoluciones del cerebro, son un excelente ejercicio (la base de todo lo demás), prueba fehaciente de nuestra condición humana. Lo difícil es, sin embargo, hacer que fecunden.

Una parada en el otrora cine Nicaragua confirmó la suposición de que no siempre, en materia de desarrollo cultural, van de la mano el diálogo y la luz larga a la hora de concebir estrategias coherentes. Desde 2011 radica allí la Banda Provincial de Conciertos, pero de antes de esa fecha, el local ya era un "mastodonte" descolorido por fuera y maltrecho por dentro.

Disonancias 3OBERTURA

Cuando a Juan Carlos Corcho le ofrecieron permutar el inmueble ubicado en Carretera Central, frente a la antigua emisora Radio Surco, no lo pensó dos veces. Le prometieron que, con el tiempo, el cine Nicaragua se convertiría en sala de conciertos y vio los "cielos abiertos".

Se quitaba de encima así, también, la causa de sus continuos disgustos, pues los vecinos y la Banda no se entendían; el ruido de la vía hacía imposible los ensayos y aquellos metros cuadrados tampoco estaban en las mejores condiciones.

Mas, cuatro años después, el Nicaragua está igual, o peor. El inventario de dolencias abarca la escasa iluminación y ventilación, la falta de agua potable, los baños clausurados, el polvo, el calor, una parte del falso techo a medio caer, las sillas y los atriles rotos, dos tejas de zinc corridas por donde se filtra la poca agua que ha caído del cielo.Todo esto, salpimentado con la insuficiente gestión en la resolución de los problemas, convierte al lugar no en una sede, sino en un calvario.

Corcho asegura que en esas condiciones no se puede retener a los integrantes de las bandas. Hoy la plantilla no está completa. "Un músico de Primer Nivel en la agrupación sinfónica cobra 460.00 pesos mensuales, así como usted ve que ensayamos. Eso se lo ganan en una noche en el Cayo. La cuenta no da y nuestro trabajo es importante, necesario. Los muchachos están sordos con el reguetón", sentencia.

Muy a pesar de las precarias circunstancias en las que ensayan y se superan los concertistas, es raro que la Banda cancele sus retretas o alguna de las programaciones que, dicho sea de paso, no son tantas como debieran, teniendo en cuenta el rol transformador del gusto musical de la gente. Salvo la Jornada de Conciertos, suspendida hasta nuevo aviso, ellos cumplen su encomienda de aligerar el alma de la ciudad cada domingo, a la sombra del parque Martí.

Olexys Ordóñez, director adjunto de la Banda y director del quinteto Assai, piensa que con tal deterioro la provincia no llegará a contar con una orquesta sinfónica. "Esto es lo más cercano y mira cómo está. Realmente es frustrante, destruye los sueños de cualquier músico. En Santiago de Cuba, por ejemplo, en la sala Dolores, desde que entras te sientes importante.

INTERMEZZO

Decimos que no siempre el diálogo y la luz larga presiden el diseño de las estrategias culturales porque cuando la comitiva llegó al Nicaragua, el pasado 1ro. de febrero, en lugar de centrarse en cómo mejorar el lugar y convertirlo en la sala de conciertos que se merece la ciudad, el fantasma de una casa de la música proyectada en conversaciones previas entre algunos de los directivos, caldeó el ambiente.

Disonancias 2Israel Huguet Rodríguez, director de la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos, explica ahora a Invasor que la iniciativa de regalarle a la provincia una casa de la música nació desde su asunción del cargo, en 2013, y se pensó en el antiguo cine por su espacio y buen estado estructural. Sin embargo, la inexistencia de un local que pudiera acoger a la Banda y fungir como sala de conciertos frenó la idea.

El directivo aseguró que en los días que corren comenzaron labores de reparación y mantenimiento para, al menos, adecentar las condiciones en las que hoy se desempeñan los instrumentistas. "Se acometerá la pintura exterior e interior, la instalación de un tanque elevado para garantizar el agua potable, el arreglo de los baños, instalación de luminarias y eliminación de las lunetas en mal estado."

La aspiración y el compromiso (proyectado para 2017), confirmó Huguet Rodríguez, es convertir al Nicaragua en un espacio polivalente capaz de asumir diferentes formatos de instrumentistas y coros, con piano-bar, sala de conciertos y escenario, incluso, para orquestas.

En medio de la "revisión del caso", comentó Israel, hasta en un litigio con la Empresa de Proyectos e Ingeniería (ENPA) han caído, porque a pesar de que la propiedad del inmueble incluye buena parte del área aledaña, hoy la entidad contigua la utiliza como su parqueo. Mientras, justo al lado, florece un microvertedero y "baño" público, y la mala hierba campea por su respeto.

CODA

En Cuba, solo tres bandas de concierto son centenarias: una de ellas es la de Ciego de Ávila. Si no hubiera más razones, solo ese sería un buen motivo para devolverle el sosiego y ser coherentes con la bandera que apenas 15 días atrás refrendó el compromiso de esos músicos con su país.

Por Máximo Rodríguez, Coco, el instrumentista que más tiempo le ha entregado a la Banda y no se va porque esa es su casa. Por la jovencita Cristina Torres, quien siente que ya no tiene sentido ensayar si la gente no los puede ver.

Por la memoria del Maestro César Alberti y la perseverancia de Juan Carlos Corcho.

Por esta provincia que necesita equilibrar las propuestas culturales que le diseñan, hay que borrarle al cine Nicaragua los años de olvido. Y de paso, aprovechar el impulso para seguir transformando el resto de los espacios, que es la única manera verdadera de progresar.

Disonancias 1

Ni el calor, el polvo, la falta de iluminación o el olor a humedad han quebrado la voluntad de los integrantes de la Banda de Conciertos 

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Es preferible eliminar las lunetas rotas y salvar las que todavía sirven, antes que mantener este panorama

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 De momento, el falso techo del inmueble no tendrá colución, pero algo se podría hacer con las piezas a medio caer 

 

 

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