LAS APARIENCIASNo más apareció la foto en las redes sociales la fantasía de la gente se disparó. Creyeron ver, en esta escena, la mirada agónica de un canguro perdiendo a su amada en brazos y la imagen se hizo “viral”; es decir, fue compartida, miles y miles de veces, en instantes, a través de la Internet.

Todo el mundo estaba conmovido. Todo el mundo tejió su historia de amor a su manera y no dudo que más de uno humedeció el teclado de su computadora al intuir que estos animales nos estaban dando una lección de humanidad.

Muchos, no solo en Australia, ese día marcharon tristes al trabajo y quizás, mientras manejaban o hacían su faena diaria, pensaron en cuánto, los supuestos seres racionales que somos, aún tenemos que aprender del comportamiento del reino animal.

Pero la verdad era otra. El diario australiano The Courier Mail salió enseguida en busca de la explicación. Resulta que un fotógrafo de nombre Evan Switzer había sacado a pasear a su perro cuando se encontró con el hecho. El hombre corrió a su casa, tomó la cámara y registró el momento en que el macho trataba de sostener a la hembra, casi moribunda, mientras su cría miraba la tragedia.

Sin embargo, la verdadera historia, luego de analizada la fotografía por científicos expertos en esa especie mamífera y observar que en el macho el escroto sobresalía más de lo normal, además de tener sus antebrazos mojados a consecuencia quizás de lamerse para enfriarse, era otra: se trataba de un intento de apareamiento con una hembra, la cual, por una causa desconocida, estaba agonizando, mientras su cría los miraba, preocupada por el bienestar de la madre y el suyo propio.

Independiente del fiasco que nos llevamos todos al creer lo que no era, la fotografía, en su correr por los ordenadores, dejó un margen a la reflexión; no descuides tu apariencia, pero no permitas que te esclavice y se convierta en tu esencia, si nuestro Martí en una mínima frase, en apenas un grano de maíz de palabras, encerró la medida exacta: “Que el vaso no sea más que la flor.”

Una segunda lectura. El amor, sin dudas, es el sentimiento más cercano a la muerte, pero también el único capaz de salvar desde la semilla más simple al mismísimo Planeta, si lo cultivamos con conciencia y responsabilidad para salvaguardar el tesoro común de todos los seres humanos.

Tres. No confundamos prepotencia machista en el sexo con el sentido cómplice del mismo, esa toma y daca de magia común que nos hace plenos lo mismo a los hombres que a las mujeres, si como dijera el comediante norteamericano Jeff Foxworthy, casarse solo por el sexo es como comprarse un Boeing 747 por los maníes que te sirven gratis en el vuelo.

Que la pasión, en ninguno de los actos de la vida, nos abandone. Que sea ese combustible incendiario que, quemándonos, nos haga llegar lejos. Prefiero a Cortázar cuando escribió: “Ven a dormir conmigo: no haremos el amor... él nos hará.”

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