Guachineo 1a“Estoy a punto del infarto musical”, me comenta una abuela, fan de la llamada Década prodigiosa, porque dice que su nieto se pasa el día repitiendo un absurdo reguetón, de un tal Chocolate, el cual hace casi convulsionar al muchacho, mientras, como quien aplasta una colilla en medio de una sesión de espiritismo, repite casi drogado por el estribillo: “(...) ¡Y con la punta ‘el pie guachineo/ y con la punta ‘el pie guachineo/ de tanto guachineo tengo hasta mareo/ mírala to’a descontrolá/ partiendo la disco a la mitad/ con la punta ‘el pie/ pa’lante y pa’tras/ (...).”

Me río de la cara de velorio sin café de la señora. Insiste en que de nada ha valido que le busque sus antiguos casetes de Braulio o Julio Iglesias, porque el joven defiende, desde sus 15 años, que quienes están “pega’os”, de verdad, son Jacob Forever, El Chacal y Yakarta, Osmani García, ... “Le ruego que diga algo desde su sección a ver si volvemos a las canciones infantiles de antaño para que nuestros niños crezcan con mejores valores”, concluyó.

Lo primero que me propuse fue atacar la palabrita sin concierto empleada por el desconocido artista. Mas, cuando bebí en las aguas de la Real Academia de la Lengua Española, me encontré que se trata de un verbo cuyo significado es “estar entre dos aguas” y un “guachineador” es una especie de tipo burlón. Lo que todavía no encuentro es la lógica de “guachinear” con la punta del pie.

También me puse a pensar que las canciones infantiles, llegadas de la tradición española más castiza, no eran una razón poderosa para tratar de noquear ese desasosiego letrístico que sufre la música actual. ¿Acaso es lógico que un arroz con leche se quiera casar “con una viudita de la capital”? ¿O signifique algo una expresión como “amabrócható, matandile, dile, dile”? ¿Quieren tonadilla menos educativa que aquella que hablaba de “A la rueda rueda/ de pan y canela/ dame un besito y vete pa’ la escuela (...)” pero que luego, sin más ni más, aconsejaba al niño o a la niña: “Si no quieres ir ¡acuéstate a dormir!” ¿Cómo crecer palmeando “Un chino cayó en un pozo/ las tripas se hicieron agua/ arré pote, pote, pote/ arré pote pote pá (...)” si, según los investigadores, la supuesta melodía alude al trágico destino de muchos culíes llegados a Cuba, quienes, ante una miseria extrema y los duros trabajos a que eran forzados como emigrantes, acudían al suicidio?

Pero no muy lejos en el tiempo, los muchachos en nuestras escuelas, palmeando, también, repetían sin que padres o maestros se alarmaran, aquella letra de aliento de violencia contra la mujer en la cual rezaba: “María se peló/ al piti, piti, po./ Se puso minifalda para irse al carnaval./ Su novio que la vio/ a escobazos le cayó (...).”

Digo que no es nada nuevo que los cubanos repitamos barbaridades sin percatarnos de lo que cantamos; eso nos viene en sangre desde nuestros ancestros, si vivimos un momento cultural como país donde no existe mejor palabra para qué definirlo que el tristemente célebre “guachineo”.

Guachineo 1b

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Comentarios   

0 #3 Jesus Olmos 18-03-2017 18:52
Jose aurelio aunqe se que ya te jubilaste no abandones esta seccion que tanto placer nos da. Te lo pedimos tus lectores
saludos jesus
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0 #2 Marta Diaz 18-03-2017 02:42
Espectacular como siempre y guachineando con la punta del pie. Saludos amigo
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0 #1 jose 16-03-2017 16:47
muy bueno 8)
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