MonteríaUn lector no tiene precio. Por eso, nadie que escriba puede darse el lujo de perder uno solo. Una persona que te regale un poco de su tiempo leyéndote no se construye en un día. De manera que me cuido tanto de no derrumbar los edificios de afectos que, durante años, levanté con mi palabra y en complicidad con ellos, aunque por momentos no coincidamos en criterios.

CON VIOLÍNA petición de nuestros lectores, y como manera de lograr que El Marcapasos (Cuba por dentro en Invasor.cu) sea esa “plaza de todos”, nuestro latido de letras convoca a su primer concurso que, bajo el nombre de Con violín..., pretende enriquecer el abanico con el cual buscamos refrescar la vida, en medio de esos pequeños infartos cotidianos que a veces sufrimos.

Perlas rarasSe preguntó la ostra el porqué de la rareza, si había sembrado, en su alma de concha, el mismo grano de amor e ímpetu que las otras. Quizás volvió a preguntarse millones de veces por qué su perla no era perfectamente redonda ni su nácar tan puro, hasta que la perla, desde su imperfección, le hizo entender que la belleza es más profunda y, como hacen los buscadores de esta joya en los océanos, es preciso bucear en las profundidades de la vida para encontrarle el brillo inusual a la alegría; no el que se muestra desde la capa más superficial y frágil de lo aparente, sino aquel que brota desde lo recóndito del universo.

COSE EN CASA1He visto a las tejedoras de mi pueblo ir y venir alarmadas. “¡Se nos descose la ciudad!”, rumoran, y buscan en sus viejos canastillas para encontrar las mejores agujas, heredadas de nuestras abuelas. Esas de acero y bronce que, como aleación profunda, no se parten a la primera puntada si la tela es dura.

 LAS APARIENCIASNo más apareció la foto en las redes sociales la fantasía de la gente se disparó. Creyeron ver, en esta escena, la mirada agónica de un canguro perdiendo a su amada en brazos y la imagen se hizo “viral”; es decir, fue compartida, miles y miles de veces, en instantes, a través de la Internet.

Guachineo 1a“Estoy a punto del infarto musical”, me comenta una abuela, fan de la llamada Década prodigiosa, porque dice que su nieto se pasa el día repitiendo un absurdo reguetón, de un tal Chocolate, el cual hace casi convulsionar al muchacho, mientras, como quien aplasta una colilla en medio de una sesión de espiritismo, repite casi drogado por el estribillo: “(...) ¡Y con la punta ‘el pie guachineo/ y con la punta ‘el pie guachineo/ de tanto guachineo tengo hasta mareo/ mírala to’a descontrolá/ partiendo la disco a la mitad/ con la punta ‘el pie/ pa’lante y pa’tras/ (...).”

Remedio contra la soledad A“¿Cuándo me siento solo? ¡Me pongo a picar cebollas! ¿Acaso no dice una vieja sentencia que quien bien te quiere te hará llorar?”

Mordida 3 Cuando ella dio el portazo que estremeció la vieja osamenta del repello, atrás había quedado, lo que se dice, su nidito de amor. Una cama pulcramente vestida con una sobrecama de rojo chillón contrastando con una cortina de encaje verde, sobre la cual reposaba un cuadro de El Corazón de Jesús.

Contrapeso para Cambio de moneda1“Me tiene sin coco eso del cambio de moneda”, me dice una amiga. “Tú que eres periodista, y los periodistas todo lo saben, ¿conoces cuándo y cómo será? ¿Es verdad que ya estamos a punto de caramelo?”

PALOMEROS DE LA MADRUGADA 1La sinfonía de pitidos despereza el día. Estos voladores de palomas no se suben a las azoteas de los edificios, como otros, a entrenar sus aves blancas, aunque establezcan una competencia por sobrevivir.