Gastronomía sin derrotismo1Esta es la quincuagésima vez que escribo sobre el tema, aunque la cantidad puede multiplicarse n veces si contamos el número de ediciones en las que otros colegas han publicado sobre el asunto en Invasor. Y saben, tengo miedo al cansancio, tanto mío, como de los lectores: “Hasta las cuántas, periodista”, podrán decir algunos con el argot popular.

Porque, en materia de estar en boca del cubano, la gastronomía solo podría competir con el béisbol. En ambos casos, preocupa que, de tantos traspiés, finalmente nos acostumbremos a perder.

Algo de eso infiero al escuchar expresiones como: “Claro, no le puede interesar ofrecer un buen servicio, si este negocio no es de él.” Tal aseveración ha sido una constante desde los años ´60. Y es una dura, pero merecida ofensa, al menos en Ciego de Ávila.

Solo que críticas vienen, y críticas van, pero no dejan de proliferar en los establecimientos la apatía, desidia y desgano como bandera. Y no es un secreto: no pocos buscan un puesto en este sector pues en él prolifera la “búsqueda” tan ansiada que menciona una y otra vez Ruperto, el personaje humorístico del espacio televisivo Vivir del cuento.

Es verdad que buenos ejemplos también pudieran mencionarse, pero, para mal de los que aquí habitamos, son menos de los que deseamos.

No serán estas líneas las que resuelvan la problemática acumulada por décadas ni los mismísimos buzones de quejas y sugerencias ni repitiendo el manido slogan de que "Mi trabajo es usted."

Doy por descontado que mi apreciación, después de tanto escribir, vivir y leer sobre el tema, tendrá más de una inconformidad,sin embargo, desde ya, me atrevo adelantar que más del 80 por ciento de los males que aquejan a este sector resultan incidencia directa de la inadecuada fiscalización y exigencia de los administrativos de los centros, así como de los directivos de las empresas gastronómicas en todos los niveles, sin restar responsabilidad a los gobiernos de los territorios.

Parto de algo muy sencillo: la problemática de la gastronomía está al alcance de los ojos de todos y resulta obvio, de no existir una ceguera generalizada, quienes responden por ella conocen al dedillo sus interioridades.

Asumo que interpretar el problema desde otro ángulo sería reconocer que son los trabajadores gastronómicos los únicos protagonistas de esta película nada agradable y cotidiana, pero aquí, bien sabido es, hasta los “espectadores” tenemos nuestra cuota de responsabilidad.

No pienso, tampoco, que las nuevas formas no estatales de gestión —trabajo por cuenta propia y cooperativas no agropecuarias— serán la varita mágica para que florezca la buena gastronomía por doquier, esto pudiera resumirse mediante tópicos tan elementales como calidad en la elaboración y expendio de los alimentos, prontitud en el servicio, adecuada higiene y aspecto personal...

Nunca es tarde para comenzar. Habrá que exigir desde los inicios. Esos que ahora trabajan detrás del mostrador privado crecieron viendo los malos ejemplos en los servicios. Desde ya advierto, sin ápice de derrotismo y solo con el objetivo de contribuir a que no se haga verídica la sentencia: “árbol que crece torcido (...)".

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Comentarios   

0 #5 Bufón 25-03-2017 17:02
Hay una tendencia en los trabajos sobre gastronomía en que si bien se critica mucho, al final la culpa no queda en nadie. Aquí, por lo menos, se dice que los responsables son los dirigentes de este sector en el municipoio y en la provincia. Son empresas con un pila de gente ganando dinero en las oficinas a pululu. Ojlá se les acabe el viviito...
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0 #4 Linkon 25-03-2017 16:52
Concuerdo en que con los negocios privados no se va a resolver en el mal trato. He visto cada paladares y caftería privadas con muy mal servicio.
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0 #3 Efren 25-03-2017 00:10
Sinceramente, entiendo lo que dices, pero no tengo la menor idea de lo que quieres, porque después de todo ya eres presa de algo que todos comentan y se quejan para nada.
Pienso que hay que refrescar a los lectores con algo más novedoso. Ya este es un tema agotado.
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0 #2 Linkon 24-03-2017 23:33
Bueno si no me equivoco el dice que los culpables del desaastre de la gastronomia cubana son los que dirigen ese sector y los administradores de establecimiento s. porque siempre se le culpa a los trabajadoes gastronomicos. tambien me fije que dice que los gobiernos tienen responsabilidad .
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0 #1 Pablo Alfonso 24-03-2017 20:47
Tanto escribir y al final no has dicho nada.
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