carretilleros ciudad ciego de avilaNi en el béisbol los números tienen toda la verdad, aunque un economista pueda parodiar, en su momento, al reportero: “una certera cifra puede decir más que miles de palabras”.

La reflexión vino a la mente luego de conocer, gracias al Consejo de la Administración Provincial (CAP), de Ciego de Ávila, algunas interioridades en el comportamiento de las formas de gestión estatal en el territorio en la que ya están inmersos más de 16 000 avileños.

Pero de ellos —y la cantidad no es nada desdeñable— 7 988 no tenían vínculo laboral y hoy su actividad, incluso, les garantiza la Seguridad Social y, también, acumular tiempo de servicio para su posterior jubilación.

Sería iluso creer que no existen fisuras en el nuevo andamiaje, y que todo funciona como un reloj. Me permito algunos datos que confirman la aseveración.

En el territorio ya existen 47 paladares, y en las visitas que realizara la Dirección Provincial Integral de Supervisión (DIS), el pasado año, fueron puestas 138 multas. A dos de ellas fue necesario cerrarlas por violar lo establecido de forma reiterada.

El siguiente ejemplo resulta más elocuente: se detectaron 15 639 violaciones durante las supervisiones en 2016, en las que la cuantía de las multas fue de 811 710.00 pesos, que trajeron consigo el retiro de 47 licencias y 39 decomisos.

Las causas fueron disímiles: violaciones en los precios topados por el CAP, utilización y comercialización de materias primas y materiales no establecidos para la patente, ejercer en lugares no autorizados, incremento desmedido de precios en las unidades arrendadas, entre otras.

Merece un renglón aparte el caso de la figura del carretillero o vendedor de productos agrícolas en forma ambulante, pues muchos insistieron en funcionar como puntos de venta, con lo cual incumplían con lo establecido, lo que originó un decrecimiento de 418 licencias para esta actividad.

No obstante, una mirada objetiva al tema también puede dejar algunas recomendaciones: la necesidad de crear un mercado mayorista donde los cuentapropistas puedan adquirir las materias primas, y que los inspectores tengan, además, ojos para ver a quienes ejercen de forma ilegal y roban espacio a los que sí contribuyen con el fisco.

Otras formas de gestión, poco a poco, cambian el panorama económico de la provincia, como lo son las cuatro cooperativas no agropecuarias (CNA) que ya funcionan, aunque existen 19 propuestas que fueron vistas por las autoridades del territorio y que esperan ahora por la aprobación de los respectivos ministerios, un proceso que, a todas luces, se ha dilatado demasiado, cuando en julio del pasado año ya Invasor anunciaba que unas 60 unidades de la Gastronomía cambiarían su modelo de gestión.

Lo cierto es que, cada vez más, el escenario socioeconómico avileño tendrá la necesaria dosis de participación no estatal, y si bien los números tendrán su protagonismo, ojalá sea la calidad la que lo asuma.

NOTA: Para realizar una sugerencia sobre este tema los avileños pueden llamar a los teléfonos 33222377 o 33200762

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