Manajú 1 Juventud RebeldeNo deja de ser curioso el día a día en el contexto económico y social de nuestro país... e ideal, diría yo, para que cada quien saque sus propias conclusiones, como recomendaría Taladrid.

Dos vivencias, en terreno de 2017, ilustran lo anterior. Veamos:

Ciego de Ávila, Hospital Antonio Luaces Iraola. Consciente de que hay existencia de gentamicina, la doctora me extiende gentilmente la receta y el método con las indicaciones pertinentes.

Diez minutos después, la también amable farmacéutica pone en mis manos el tubito de crema. Miro el vale de cobro y no puedo evitar cierta sorpresa. Pensé que costaría más. Solo 0.60 centavos, en moneda nacional, desde luego.

¿Cuánto valdría esto mismo en la lengua de esos revendedores que pregonan medicamentos por la calle, muchas veces con la mayor impunidad? —me digo. Ni pensarlo es bueno. Acerca de ello, Invasor ha escrito en otras ocasiones. De manera que opto por enrumbar hacia la Terminal de Ómnibus Nacionales, para anotarme en lista de espera, a fin de viajar en la tarde.

Manajú 2 Tu suertecambiaráLas Tunas, siguiente día. Una estrepitosa voz me hace saltar en la cama. La música cubana no sabe el barítono que se ha perdido —pienso. Y, entre la promoción que hace de su carga, escucho un término que muchas personas desconocen: "¡Manajúuuu, aquí tu manajú, en palitos porque ya la resina ayer se me acabóooo!"

Me incorporo y antes de que el sujeto rebase la cuadra, lo pongo en retroceso. Ni caído del cielo. La víspera, Angelito, trabajador gráfico avileño, me había amenazado: “tú no regreses sin traerme aunque sea un par de hojas o un trozo de cáscara de manajú para hacerle un cocimiento a mi esposa; dicen que eso es bendito...”

Con plástica cordialidad, el individuo me muestra lo que no llega a ser ni un puñado de palitos más finos que lápices de cejas, y subraya: "¡Barato... a 10 pesos el macito!"

Es mi ceja la que ahora salta, movida, quizás, por tremendas ganas de... pero recuerdo dos cosas: la frase de mi amigo (tú no regreses a Ciego sin...) y la dolencia de su amada esposa. Hundo la mano en el bolsillo y extraigo el billete azul con que he bajado, agarro par de bulticos y “trepo” la escalera sin mirar atrás, por miedo a que me brote la valentía de arrepentirme.

¡Le zumba el manajú! —medito. En la farmacia, esos mismos 40 pesos de palitos silvestres equivaldrían a 66 tubos de gentamicina: antibiótico avalado por la ciencia médica, muy efectivo contra bacterias; subsidiado, seguro estoy, por el Estado cubano...

Ahora es el fragmento de una vieja canción lo que acude a mi mente: “Cómo cambian los tiempos, Venancio, qué te parece”. Años atrás, padres y abuelos se complacían en tener plantas medicinales en patios y jardines, para regalarles hojas, cáscaras, semillas, tallos y hasta raíces a los necesitados por motivos de salud.

Todavía sucede, pero también proliferan quienes —movidos más por razones de ingreso personal que por aliviar el dolor ajeno— venden hasta lo que, en muchos casos, ni siembran... aún cuando al acudir a un médico este les expida una receta, como a mí, para adquirir gentamicina por el exagerado precio estatal de 0.60 centavos: 66 veces inferior a dos puñados de palitos de manajú.

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Comentarios   

+1 #4 Pastor Batista 11-01-2017 22:09
Gracias por los comentarios. Sabía que vendrían. Ciertamente, en todo el mundo hay quienes venden plantas medicinales. En Cuba el propio Estado tiene sus farmacias especializadas. Todos sabemos que hay personas que prefieren incluso la medicina tradicional o "verde". Me incluyo entre los que la admiran y acuden a ella. Yo solo hice una comparación en cuanto al módico precio de un producto (antibiótico) producido y avalado por la farmacología o por la ciencia médica, subsidiado, además, y el de "cuatro palitos" de de manajú, cuando en realidad, décadas atrás, no sucedía así. Gracias otra vez por los comentarios. (Pastor)
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0 #3 Genma 11-01-2017 20:07
Me quedo asombrada de que eso pase en Cuba :eek:
Y segun el periodisto como se solucionaria eso?
Prohibiendo la venta tal vez? :-?
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0 #2 Senelio ceballos 11-01-2017 10:56
jajaj..Pastor.. .porque ud no vive por estos lares...Aqui la medicina verde...ES TREMENDO NEGOCIO....Sola mente, por unas cascaritas de canela, peregil o aji guaguao te cobran decenas de rublos socio....Te recomindo hacer una articulo mucho mas amplio sobre ese TEMA..TE LLLEGAS A UN LUGARCITO LLAMADO...,,Cru sesitas...cerca de PICO BLAS...donde nosotros descubrimos la obra hidraulica mas potente de cuba aun por construir..CHAE - Pico San BLAS.....Pregun tar por la finca de la yerbas medicinales..Cr eada alli por nuestro amigo y guia ..EPD..EL GALLEGO!!!!..VI JO OTERO!!! .Te quedaras alli mas que asombrado..Se lo juro!!!
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0 #1 brmh 11-01-2017 08:38
CUBITA la BELLA ha cambiado
¿ por que seguir subsidiando productos ?
hay que subsidiar a las personas de bajos ingresos, RAUL lo dijo hace mas de 5 años, en VENEZUELA ya dejaron de hacerlo con la comida que era revendida y ahora lo hacen solo a las personas que menos ganan.
me recorde un MEDICASO, como tantos en mi PATRIA, tenia yo colicos nefriticos y me dijo nada de "inventos chinos"PRIMERO estos examenes y esta pastillas, a los 3 meses todo desaparecio.ahh y nada de tomar leche con jugo de naranja juntos.
lo de vender medicamentos no tiene NOMBRE. una vez mas cuantos casos han sido sancionados y publicados en invasor digital.
¿ como es posible que tantas ILEGALIDADES ocurran en el bulevar ? ¿ quienes son los responsables de que esto no ocurra ?

barbaro ricardo martinez hortelano
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