Fábrica de Conservas Florencia 45• Cuando la provincia de Ciego de Ávila muestra los más bajos niveles de sus acuíferos, los desechos líquidos asechan más

El 80 por ciento del agua que llega a los hogares o a los centros escolares, para el consumo humano, se convierte en residuales líquidos, y el 70 de la que pasa por las industrias se va, por igual, a la zanja; lo reconocen así las normas internacionales. ¿Cómo manejar con acierto esos significativos volúmenes?

En la fábrica de conservas de Florencia, cuando se descuida el rebombeo y la limpieza de las trampas, los desperdicios líquidos toman la zanja que atraviesa el poblado

Para los países de menos desarrollo acceder al llamado oro azul es hoy un gran dilema, y otro tan complicado es poder contar con las tecnologías para encauzar el agua sucia; nudos que por este tiempo de extrema sequía mucho aprietan a los directivos y residentes de la provincia.

RAZONES DEL DEVENIR

Con 102 habitantes por kilómetro cuadrado, Cuba se halla sobre la media mundial en densidad de población, razón que le precisa generar considerables volúmenes de bienes y servicios; y, aunque en ese contexto la geografía avileña solo computa unas 62 personas por kilómetro cuadrado, esta asume un gran peso en la economía nacional.

En total la provincia de Ciego de Ávila registra 108 puntos incluidos en el inventario nacional de focos contaminantes, “sobre los cuales hemos insistido, no de ahora que vivimos un momento de tanto apremio, son las unidades de la Empresa Azucarera avileña las que logran una respuesta apreciable. Las demás entidades, salvo excepciones, no avanzan lo suficiente,” advierte Regla Lázara Valdés, vicepresidenta del Consejo de la Administración Provincial.

“Los cuatro centrales en activo están trabajando con los sistemas de lagunas de estabilización, destinan mayores cantidades de cachaza para el consumo animal o como abono de los suelos, y han suprimido parte de los salideros de agua. No es toda la solución, pero mejoran las condiciones,” y coinciden con la Vicepresidenta los especialistas de la delegación del Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente.

Por supuesto que pocos como Regla, por 28 meses también al frente de la Comisión provincial de enfrentamiento a la sequía, están apercibidos de la urgencia de este minuto en que el manto freático, encargado de más del 90 por ciento del abasto a la población, únicamente almacena en la importantísima cuenca norte el 14 por ciento de llenado, y el 39 en la Sur. Al cierre de febrero cuantificábamos una reserva de 29 millones por debajo de los habituales niveles de este, el cuarto mes de la temporada menos lluviosa.

La tarea es ardua, en función de evitar que los residuales líquidos no vayan, por lógica de la gravedad, a parar a donde van quedando las pocas reservas acuíferas. El estado de máxima tensión es el resultado de una larga temporada sin intensas lluvias y, también, del propio desarrollo humano, acelerado en las últimas décadas por un vertiginoso proceso de urbanización.

Dos de las cabeceras municipales: Majagua y Florencia, carecen de un sistema de alcantarillado y, en los otros ocho, las redes sanitarias no incluyen a todo el poblado; y las instaladas no disponen de la capacidad de evacuación requerida por el crecimiento urbanístico y las industrias e instalaciones de servicios asociadas a este.

Por sus precarias redes de desagües, son las ciudades de Ciego de Ávila y Morón las principales fuentes de contaminación orgánica a través de los residuales líquidos: en esa y otras direcciones fundamentales orientó trabajar la Comisión Nacional Higiénico Sanitaria y de Calidad Ambiental, que presidida por José Ramón Machado Ventura, segundo secretario del Comité Central del Partido, inspeccionó la provincia en 2016.

CAMBIO DE AMBIENTE

Transitamos la calle principal (Martí) de Morón, con rumbo Norte y rebasado el parque Agramonte giramos a la izquierda: “después de pasar el puentecito, tomen un camino a la derecha”, nos indican.

Ya fuera del poblado avistamos el objetivo. Parece un paisaje lunar, un declive en el terreno, libre de vegetación como testigo de que allí hubo reciente intervención humana.

“Antes de finales de año vinieron con los equipos y limpiaron la laguna (de estabilización), pero no terminaron los trabajos”, aseguran los vecinos. Las aguas negras son rebombeadas, así de “crudas”, fuera de la ciudad.

Más al Este, del propio núcleo urbano, nos involucramos en un recorrido por los pasillos del Hospital General de Morón. Aunque a nivel de los pisos poco parece agresivo al medio, bajo este los residuales líquidos siguen corriendo a raudales para tomar el canal de Cimarrones y atravesar los barrios periféricos.

Empresa de Productos Cárnicos morónEn tanto, en el Establecimiento cárnico moronense no sucede menos. Hasta el punto que “a este se le aplicó una penalización, con paralización incluida de la matanza de animales, hasta tanto no resuelva la situación con su agresivo desagüe”, refiere María del Carmen Olivera, jefa de la Unidad de Medio Ambiente.

Realidades doblemente lamentables, puesto que estas constituyen un constante “bombardeo” de líquidos contaminados sobre el muy debilitado sector hidrológico número Cinco y contra los humedales del Norte, que representan el “escudo” hídrico frente a la ya rondante presencia salina y hábitat de un apreciable ecosistema de peces y aves; y, también cuestionable porque en medio de la complicada coyuntura económica, estos entes han contado con presupuesto.

“La reparación de la laguna de estabilización ha quedado sin concluir, señala Roberto Rodríguez Gutiérrez, director de la Unidad Empresarial de Base de Acueducto y Alcantarillado, de Morón. La brigada de La Habana que realizaba los trabajos fue movida para construir, de urgencia, los nudos hidráulicos en la capital provincial.”

Los residuales de los establecimientos cárnicos de Morón y Ciego de Ávila amenazan las escasas reservas acuíferas del subsuelo

Por su parte el sector de la Salud concluyó que los proyectos tenidos a mano no iban a resolver el problema, toda vez que los tanques sépticos empleados en el Hospital General Antonio Luaces, de Ciego de Ávila, carecen de toda eficiencia. Según precisaron directivos de Salud Pública, la idea ahora es la de insertar en las instalaciones hospitalarias una planta de tratamiento similar a la que posee el Hospital de Sancti Spíritus. Gestión obligada a no permanecer en un segundo plano, como ha quedado, puesto que es ahora cuando a las fuentes de abasto se hallan en la mínima expresión.

ZANJAS EN ROJO

Aunque uno de los focos más preocupantes de la provincia, por su envergadura y poca acometividad ante el problema es el Establecimiento Cárnico Osvaldo Sánchez, de Morón. Pese a contar con presupuesto desde el año 2013, la ejecución de la planta de tratamiento de los residuales líquidos ha tenido diferentes contratiempos: imprecisiones en los proyectos, falta de organización del trabajo, subrayada, además, por cambios en los directivos de la entidad.

“Hoy esa obra, con algunos objetos concluidos, por orientación de los especialistas de Higiene y Epidemiología, y de Recursos Hidráulicos debe correr de lugar las principales instalaciones; es decir se requiere de una nueva microlocalización para las lagunas de estabilización”, asevera Yudeisy Mejías Toledo, subdirectora Técnica y de desarrollo de la Empresa Cárnica Provincial; sin embargo ese Centro sigue sacrificando unos 250 animales diarios, para lo cual emplea de 3 500 a 4 000 metros cúbicos de agua al mes.

Y a juzgar por lo que sucede en el Establecimiento Pedro Martínez Brito, de Ciego de Ávila, que sacrifica 300 cerdos al día, la chorrera de sangraza y algunos residuos sólidos, es constante. Por supuesto que el desagüe del centro avileño constituye por igual una amenaza al ambiente. El residual toma una cañada que se dirige al sur donde se halla el sector hidrogeológico número Uno, el cual, además de resultar asediado por la cuña salina, es el encargado de garantizar todo el suministro de agua a la cabecera provincial.

Y hablando de zanjas pintadas de rojo, Invasor visitó también la fábrica de Conservas de Florencia (donde con mayor severidad azota al país la sequía), cuando estaba enfrascada en plena campaña de procesamiento de tomate y, con un inusual adelantamiento de la maduración del ají pimiento.

Esta planta constituye una peligro para las reservas acuíferas, al no poseer un sistema de tratamiento de residuales, que lanza por una conductora de unos 400 metros de longitud, aguas arriba, y por estar ubicada en la parte alta del poblado, a expensas de que cualquier descuido contamine los escasos pozos en activo.

Florencia forma, además, junto a Chambas, la más importante cuenca hidrográfica de la provincia. El área de la presa, una de las pocas garantías de agua que va quedando al territorio, se mantienen bajo estricto control del gobierno y del ojo técnico del CITMA, como lo confirma el diálogo con Arianna Oliva García, especialista de este organismo en el municipio.

De la franja hidrorreguladora de la presa se han ido retirando, durante tres o cuatro años, decenas de criadores de cerdos, de los cuales, en la actualidad, quedan registrados unos 14. Mientras la fábrica de conserva, que no ha contado con un plan de inversiones para construir un adecuado sistema de tratamiento de los residuales, está sujeta a regulaciones chequeadas por el CITMA.

Ante tan apremiante estado impuesto por la sequía, la solución a los problemas con el manejo de los residuales líquidos, acumulados durante siglos, se ve imposibilitado de encontrar cauce y financiamiento a corto plazo para todas las necesidades.

Tengamos una referencia de cuánto cuesta instalar una planta de tratamiento de residuales líquidos. El Cárnico de Morón cuenta para ello con 365 000 CUC y 35 000 pesos en moneda nacional.

Mas, Jeinict Cruz Álvarez, especialista principal en Gestión Ambiental de la delegación del CITMA, sugiere a quienes están ante el dilema de no disponer de tan altas sumas, visitar el Centro de Bioalimento Animal (CIBA), del municipio de Morón, colectivo que con gastos no tan elevados se las ha ingeniado para ir mitigando tal dificultad.

Y hay sectores hidrogeológicos que no pueden dejarse contaminar la poca agua potable que va quedando, dígase el Cinco y el Nueve, donde se encuentra el central Primero de Enero, y donde sería oportuno que el gobierno utilizara para este fin hasta los fondos captados de la empresas para contribución local.

En definitiva, son las Asambleas Municipales del Poder Popular las que mejor dominan el nivel de prioridad de los focos contaminantes, las que tienen que lidiar con estos, y encontrar y aplicar soluciones apropiadas porque cortarle el paso a las aguas malas implica tanto o más de visión financiera como de urgencia medioambiental.

Focos contaminantes por organismos

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