3 El artífice del proyectoEn enero de 1961 el comandante Ernesto Che Guevara cortaba caña como voluntario en un central habanero. Al concluir la fatigosa jornada comentó que había que ir inmediatamente hacia la mecanización de las cosecha cañeras en nuestro país. A los pocos días, orientó la creación de una Comisión Nacional que se encargaría, con celeridad, de organizar y dirigir la construcción de las primeras máquinas alzadoras y cortadoras de caña.

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La mecanización se convertía en una tarea de primer orden, ante la evidente falta de macheteros que ponía en peligro la realización de las próximas contiendas azucareras, con las consiguientes afectaciones económicas. También humanizaría la dura, pues eran tiempos en los que el machetero cortaba y alzaba la caña a mano.

El ingeniero agrónomo avileño José Pablo Guerra Romero, al frente de un equipo de trabajo, tuvo la responsabilidad de escoger el central y los recursos necesarios para comenzar la tarea. El elegido fue el central Venezuela, porque tenía en aquella época uno de los talleres de maquinaria, pailería y fundición más completos de los ingenios cubanos, fértiles y llanas tierras, amén de la probada capacidad, experiencia y talento de sus operarios y trabajadores en general. Los hombres seleccionados acogieron con optimismo la difícil encomienda, que estaría controlada y dirigida personalmente por el Che.

En el coloso sureño, el primero de marzo de 1961 comenzaron los trabajos para construir la primera alzadora contigua cubana. Hoy parece increíble que el primer artefacto mecánico, surgido de la capacidad innovadora de técnicos y obreros azucareros avileños, se haya concebido a partir de una película de 16 milímetros, pues lo único que existía en Cuba eran las imágenes del equipo en el celuloide. Ni planos, ni datos técnicos o detalles de su funcionamiento. La máquina escogida como prototipo se fabricaba en Estados Unidos y ya, con el bloqueo, era imposible comprar una. Había sido filmada por técnicos cubanos que visitaron Canal Point, en la Florida. Estaba diseñada para cortar caña quemada, pero el Che orientó que se adaptara para procesar la verde.

Fue impresionante observar el trabajo de aquellos hombres. La película se proyectaba contra una pared en el taller de Pailería y ellos, detalle a detalle, parando una y otra vez el rodaje, o volviendo atrás, iban creando la nueva máquina. De esa manera, paso a paso, mediante ingeniosas soluciones, salvando múltiples escollos, ante los ojos de incrédulos y optimistas, surgió el flamante equipo.

La obra fue una muestra encomiable de razonamiento e inventiva. Nadie consideró su labor más importante que la del otro, de esa forma aparecía la primera máquina alzadora construida en el país por técnicos y obreros cubanos.

1 Pimera máquina alzadora de caña construida en CubaPrimera alzadora de caña construida en Cuba

También en los talleres del Venezuela, casi al unísono, había quedado ensamblada una máquina procedente de África del Sur, del tipo INCA, la primera que llegó a Cuba después del triunfo de la Revolución y que solo cortaba la caña, para dejarla sobre el surco. La recolectora se encargaría de complementar la labor de la cosecha, es decir, recoger la gramínea, privarla de la paja y conducirla hasta el camión o la carreta que marchaba a la par de ella.

En medio de una vorágine de trabajo, el l6 de octubre de 1961, sin esperarlo, se apareció en el taller de pailería del ingenio el artífice del proyecto: el Comandante de la boina negra.

Todo fue alegría, entusiasmo, compromisos. Junto a técnicos y obreros, el Che indagó, razonó y reflexionó. Observó con mucho detenimiento las máquinas que allí se construían. Dio instrucciones precisas y felicitó a los obreros. Expresó que estaba “ante un Colectivo destacado en la mecanización”. Les propuso, de acuerdo con las posibilidades, entregar nuevas máquinas y con urgencia comenzar la generalización de la experiencia en otros centrales.

Durante su estancia, que se prolongó toda la tarde y parte de la noche, y en un acto de gran simbolismo y honda significación, cambió su boina, por un sencillo sombrero de guano que lucía un obrero.

La presencia del Ministro-Comandante fue un estímulo; a su vez, confirmaba que la vinculación con los trabajadores y la disposición permanente de aprender de los productores directos, debe constituir un rasgo esencial de los cuadros de dirección.

T pailería visita ChéImagen del otrora taller de pailería en el que fuera creada la alzadora

En un punto del sur avileño, aquel breve pero intenso momento en la vida del Che sembraría una semilla que germinaría en una nueva actitud ante el trabajo.

Después de este encuentro expresaría: “El porvenir del país está ligado directamente al desarrollo de la Ciencia y la Técnica. Nunca podremos caminar con nuestros propios pies mientras no tengamos una tecnología avanzada basada en una técnica propia.”

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