frase no puedes obligarte a ti mismo a sentir algo que no sientes pearl s buck• "No puedes obligarte a ti mismo a sentir algo que no sientes, pero sí puedes obligarte a hacer el bien, a pesar de lo que sientes”, sentenció la novelista estadounidense Pearl S. Buck (1892–1973), quien escribió unos 86 libros.

Especialistas refieren que de esa cantidad, muchos de ellos son novelas que reflejan un amable retrato de China, país a que fuera llevada por sus padres misioneros, cuando solo tenía tres meses de nacida, tierra en la que vivió cuatro décadas.

Además, esta célebre escritora incursionó en otros géneros: relato, teatro, guión cinematográfico, poesía, literatura para niños, biografía, incluso redactó un libro con recetas de cocina.

Entre los títulos publicados por Pearl S. Buck figuran La buena tierra (Premio Pulitzer), Viento del Este, Viento del Oeste, La estirpe del dragón, y El niño que nunca creció.

Como reconocimiento a su vasta obra, en 1930 le fue conferido el Premio Nobel de Literatura.

• Durante los siglos XVII y XVIII y en casi todo el XIX, el azúcar constituyó el primer producto del mercado internacional. Sepa, amigo internauta, que entonces el llamado oro dulce ocupaba el lugar que hoy ostenta el petróleo.

• Para lograr su objetivo, los saltadores con pértiga tienen que alcanzar una velocidad en su carrera de impulso de unos 35 kilómetros por hora. Agregue a su acervo el siguiente dato: cuando el saltador sale disparado hacia arriba soporta una presión de media tonelada.

• El matemático, físico, escritor y filósofo alemán Blas Pascal (1623–1662) inventó la primera máquina de calcular, lo que sucedió en 1642. Otros aportes de este genial hombre de ciencia fueron las leyes de la presión atmosférica y del equilibrio de los líquidos, el triángulo aritmético, el cálculo de las probabilidades y la prensa hidráulica.

• Un regalo para usted. Sepa que la mnemotecnia, es el arte de aumentar el alcance de la memoria. En mis tiempos de universitario, un veterano profesor de Gramática tradicional: el doctor José Malo de Molina, me dio este recurso para acentuar bien las palabras: “llámelas, claro que bajito para que no le vayan a decir loco. Allí donde la exclamación se hace más fuerte, está el sitio exacto donde tiene que colocar el acento. Por supuesto, agregó, debe haberse aprendido bien las reglas ortográficas”.

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