Más duros aún Apunta el 2017 a ser un año duro. Lo adelantó el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, al clausurar el Octavo Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional, cuando, con su habitual claridad, dijo:

“En cuanto al plan y el presupuesto para el 2017 debo alertar que persistirán tensiones financieras y retos que pudieran incluso recrudecerse en determinadas circunstancias...”

Tal afirmación, en cambio, no debe mover a desesperanzas. Lo dicho por el propio Raúl deviene nexo de aliento, si se sabe que a renglón seguido expresó: “...sin embargo, prevemos que la economía cubana retome la senda ascendente y que el Producto Interno Bruto crezca moderadamente en el entorno del dos por ciento”.

Confieso que, junto al predominio de los optimistas, y hablo de quienes ni se afligen ni flaquean, por más complicado que parezca el panorama, he conocido, también, de algún que otro semblante medio compungido; como si el Parlamento no hubiera dejado claro que, a pesar de las insuficientes disponibilidades de divisas o de portadores energéticos que ha enfrentado la economía, tanto el Plan como el Presupuesto volverán a respaldar no solo los servicios básicos fundamentales, sino también inversiones decisivas para el desarrollo, en este 2017.

Por si a alguien no le llegó información, vale recordar que solo a educación, salud y asistencia social, Cuba destinará el 51 por ciento de su presupuesto, proporción que se eleva al 67 por ciento si se le incluye el no menos sensible monto dedicado a seguridad social.

¿Acaso puede un país en regresión o desplome —y no es el caso— concebir una cifra sin precedente para inversiones clave, como las del turismo, zona de desarrollo del Mariel, programas de impulso a fuentes renovables de energía, agua, conservación de alimentos o resarcimiento de daños como los causados por el huracán Matthew, en la esfera de la vivienda?

Es muy bueno aguzar el oído cuando se habla de las carencias o dificultades que enfrentaremos de enero a diciembre próximo, para que nadie nos haga “un cuento”.

Pero el tímpano no debe cerrarse ahí, sin escuchar, por ejemplo, que el país se apretará el cinturón —otra vez— para garantizar niveles de consumo energético similares a los de 2016 y seguir protegiendo a la población contra los indeseables apagones, o que hay respaldo para una industria azucarera que, por fortuna, está haciendo buena zafra, o para dedicar un monto superior aún a la compra de alimentos, entre otras razones porque no acabamos de desatar, dentro, los nudos que atan esas producciones.

¿De dónde saldrá la “plata” para todo ello y más? Nadie imagine que de las nubes. Téngase la certeza de que solo de las manos (trabajo) y de la inteligencia. Por eso Raúl enumera tres premisas vitales para el 2017: asegurar exportaciones y su oportuno cobro, elevar la producción nacional, sobre todo la que sustituye importaciones (y se sabe que no todas las empresas explotan sus potencialidades); así como reducir gastos no imprescindibles, además de usar racional y eficientemente los recursos.

Puede ser duro, sí, el 2017. Jamás como los años 90'. Pero —nadie lo dude— más dura es la tenacidad de los cubanos para vencer todo lo adverso... máxime en una provincia como Ciego de Ávila, cuyos indicadores económicos, en ascenso, indican la factibilidad de acercarse cada vez más a lo que necesita el país completo.

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Comentarios   

0 #1 Brmh 02-01-2017 08:46
Flexibles,esa es la clave del éxito
Feliz año nuevo

Bárbaro Ricardo martinez hortelano
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