Obras sociales 1

Bastante despejado se muestra el cielo por estos días, de temperatura agradable, como para jugar béisbol, según dicen los narradores deportivos.

Las mejoras estéticas del entorno benefician a toda la comunidad

Incluso, las noches tienen el matiz que de forma inigualable narrara el chileno Pablo Neruda cuando quiso “escribir los versos más tristes”.

Ah, pero estas jornadas implican todo lo contrario. Se va el 2016, con dolores inolvidables, pero con obras perceptibles; con hostilidades recurrentes estrelladas ante el estoicismo; nos deja el año viejo amenazas a la humanidad y queda la sabiduría para que la vida prosiga.

Más allá de los problemas que nos circundan está la intención de cada ente social en el afán de contribuir al mejor desenvolvimiento de la ciudadanía en todos los órdenes.

Hoy no basta con ser testigos y voceros informales de las irregularidades en la comunidad, cuando lo esencial radica en tomar la batuta mediante aptitudes solucionadoras.

Me refiero a decir lo preciso en el lugar correspondiente, ya sea el centro de trabajo o de estudios, ante el delegado de circunscripción o la instancia responsable de solucionar la dificultad específica.

A la par de esos problemas vale la pena que cada quien emplee los conocimientos en función del bien común en su entorno. Me refiero a las posibilidades de toda profesión en el propósito de atenuar las dificultades en sus zonas de residencia.

En ese ámbito, el personal de la salud, encabezado por médicos y enfermeros, es líder: la mayoría suele echar “pie en tierra” junto a los vecinos.

Aunque no es una generalidad, conozco a choferes, cocheros y bicitaxistas que dan lo mejor de sí por ayudar al vecindario, sobre todo, en situaciones críticas.

No obstante, otras problemáticas tienden a agudizarse, entre ellas, los salideros, la acumulación de basura, las roturas de las calles y el abasto de agua, convertidas en una preocupación perenne por lo que ameritan soluciones radicales.

Ante esos fenómenos se intentan alternativas que hasta hoy no son definitivas. Somos testigos de que se trabaja, sin embargo, no todo se hace como es debido ni con los recursos suficientes para resolver de forma duradera cada caso.

Justo ahí está el meollo del futuro para este territorio, muy similar a lo que debe suceder en el resto del país, donde se precisa el máximo aprovechamiento de la inteligencia de los profesionales para echar a andar procedimientos eficaces en la erradicación de los problemas más acuciantes.

Hago alusión al cuidado del agua, esa que se pierde del manto freático y se escurre por salideros y zanjas; a la basura acumulada sin que surja una industria sólida para su reciclaje; al conocimiento y el trabajo rudo, que no siempre se retribuyen como es debido; a la necesidad del debate en nuestros barrios con el empeño de lograr procedimientos conjuntos para el bien común.

Esas proyecciones implican faenas en abundancia por varios años. Ya se han dado pasos iniciales, y aunque mucho falta por hacer, estimo que vale la pena.

No por gusto nos hemos planteado el reto de seguir la obra de alguien que nos enseñó que no existen imposibles si se trabaja con amor y deseos de hacer el bien a quien nos rodea.

Así el 2016 nos abandona con cielo azul en el día y abundantes estrellas en las noches. Pensemos y actuemos con el empeño de regalar a nuestros hijos, nietos y bisnietos una Cuba más próspera, con ascendentes logros e infinitas perspectivas.

Obras sociales 2 El pueblo, elemento clave en la solución a las dificultades, por ejemplo, en la renovación de zonas de residencia

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